lunes, 18 de marzo de 2019

LA INUTILIDAD DEL VOTO ÚTIL.


LA INUTILIDAD DEL VOTO ÚTIL.








El PP lleva años poniendo obstáculos a cualquier reforma del sistema electoral, porque hasta ahora la representación en escaños de las provincias del interior le beneficiaba. Ahora, estando cerca de las elecciones, hacen cálculos y previsiones, y les inunda una ponzoña mortal ante el temor de que en esta ocasión salgan perjudicados, y lo mismo le ocurrió al PSOE.

La trampa está servida, y el error también. Por la aplicación de la ley D'Hont,  en las circunscripciones provinciales que tienen entre 4 y 5 escaños el desvío de votos hacia el PP en detrimento de Vox, en realidad favorecería a Unidos Podemos, que conseguiría el último diputado, ya que en  esas provincias, Podemos y Vox luchan por ser la cuarta fuerza más votada, de forma que la pérdida de votos por parte de Vox no haría ganar un escaño más al bloque de derechas. Esos sufragios serían insuficientes para ganar un diputado más; serían relevantes para que VOX se viera superada por Podemos, lo que significaría la consecución de un diputado para la formación podemita, y de ahí, que la verdadera batalla esté entre VOX y PODEMOS,  que según todas las previsiones,  representan en torno al 12-13% del electorado, lo que les convierte en las formaciones que pugnarán por ese último diputado en circunscripciones de 4 y 5 escaños.


Me surge una pregunta sin malicia... ¿por qué el PP centra su voto útil en Vox? Si le preocupara la victoria de Sánchez, tendría que dirigir su mirada tanto a Vox como a Ciudadanos. ¿O es que los votos a Ciudadanos en las provincias pequeñas no se desperdiciarían igual que los de Vox?
De hecho, no es cierto que votar a Ciudadanos o Vox en las provincias pequeñas, de tres o cuatro diputados, beneficie al PSOE. Al contrario, en sitios como Cuenca, Albacete, La Rioja, Navarra o León, por poner unos ejemplos, el voto útil para quitarle un escaño al PSOE sería Vox, mientras que en sitios como Cáceres o Lérida, el voto útil sería Ciudadanos, resulta que la campaña de "voto útil" puesta en marcha por el PP le estaría regalando, al menos,  seis escaños…al PSOE Pedro Sánchez, o, en todo caso, a PODEMOS.



La irrupción de Vox molesta, y verdaderamente, se ha convertido como una especie de grano allá donde la espalda pierde su noble nombre.  Y algunos harán todo lo posible para evitar que Vox siga creciendo. Incluso mentir en temas como el del voto útil. Pero, afortunadamente, las redes sociales permiten hoy en día poner en evidencia a quienes intentan manipular a la opinión pública. No hace falta recordar que VOX no cuenta ni para los medios de información, ni para nadie, y se vale por sí solo.

¿Cuál es la realidad del voto útil? Pues que solo tiene sentido hablar de voto útil cuando estamos refiriéndonos a partidos marginales. Si un partido tiene, por ejemplo, un 3% de expectativa de voto, el voto a ese partido seguramente sea inútil en todas las provincias, menos en Madrid y Barcelona. Pero cuando los partidos están por encima del 10%, del 12%, del 15%, entonces ya esos votos no son nunca inútiles, porque van a entrar a competir por el reparto de escaños. Y el caso es que, en estos momentos, tanto Vox como Ciudadanos son partidos con un porcentaje de voto suficientemente alto: según la media de encuestas de las 4 empresas demoscópicas más fiables, Ciudadanos tiene, de media nacional, un 16% de voto, y VOX un 12,5%, con lo cual, hablar del voto útil al PP, es sencillamente manipular y mentir.
La apelación al voto útil resulta un chantaje propagandístico, decretado por lógica y cálculos estadísticos como instrumento manipulador para evitar la victoria del otro.

En política, la estrategia del miedo da resultados hasta que deja de darlos, y es que VOX, no ha surgido de la nada,  sino como hartazgo generalizado con una forma de hacer política en España y de un sistema político que, en última instancia, es el responsable de la situación en la que estamos, de crisis política, institucional y social…LA ESPAÑA VIVA, resurge de nuevo de sus cenizas, como lo hiciera el Ave Fénix en su momento, después de un breve recorrido por la última medida de Podemos , el veto a una estatua en Madrid de homenaje a ‘Los últimos de Filipinas’ y sus socios, protagonizando un discurso en el que afirma que ‘‘somos muchos más los que estamos orgullosos de ser españoles’’, o poniendo cara a la justicia contra el golpe de Estado del secesionismo del 1-O, dejando mudos al Epi y al Blas del vídeo-propaganda del Partido Popular…la sonrisa, se viste de verde.



 La teoría del voto inútil del PP es acertada,  pero para su particular interés y punto de vista, puesto que atenta contra su cuota de poder en España, y eso, le viene muy mal, pero la realidad, es bien distinta,  ya que somos mucha gente que  también piensa que votar al PP ya no es cuestión de taparse la nariz y hacer de tripas corazón, que votar al PP no puede ser más inútil si lo que se aspira es a cambiar de verdad las cosas y defender lo que es importante para el futuro de España y los españoles, es decir, VOTAR CON LA CONCIENCIA, SEGÚN LA PREFERENCIA DE SUS IDEALES Y LA DEFENSA DE SUS INTERESES,  ése es el voto útil, y que VOX, pase lo que pase en las elecciones al final, ha revivido la ilusión que hace mucho tiempo estaba moribunda, cuando no perdida, y  ha llegado para quedarse.

  El 20 de septiembre, se conmemora el quinto centenario de un acontecimiento muy importante para la Humanidad, ya que en 1519 una flotilla de cinco navíos partía del puerto de Sanlúcar de Barrameda bajo el Mando de Hernando de Magallanes. Se iniciaba un viaje en que por primera vez se realizaría la circunnavegación del globo, demostrando de manera práctica la esfericidad de la Tierra, que confirmaría Juan Sebastián Elcano, un hecho histórico para España, pero también este mismo año de 2019, la política española entrará en la historia de la mano de VOX, porque el domingo 28 de abril, VOX pugnará con la cabeza alta, sin temor al inútil voto útil, para defender en las urnas un sentimiento que se ha convertido en pecado nacional, y una cualidad que la demagogia política ha dejado morir,  EL ORGULLO Y LA DIGNIDAD de sentirse español, y la JUSTICIA como valor determinado como bien común.

EQUIPO ADMINISTRACIÓN Y MODERACIÓN DEL GRUPO VOX CRUZ DE BORGOÑA.





UN AÑO INTERNACIONAL DEL ESPAÑOL


UN AÑO INTERNACIONAL DEL ESPAÑOL

El Gobierno quiere promover que 2019 se convierta en el Año Internacional del Español, coincidiendo con el 500 aniversario de la vuelta al mundo de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, que fue quién bien merecido tuvo este honor. La Marca España pasaría a llamarse Marca en Español y lo que en teoría podría ser una buena iniciativa no lo es sin embargo, por una evidente razón, entre otras, y es que el Gobierno no ha contado para este proyecto con el resto de países latinoamericanos, haciéndonos reos de una Leyenda Negra que debemos desmentir desde todos los frentes.





Aquellos que hoy nos gobiernan, viven anclados en la idea de que el español es propiedad de los españoles, como si un idioma perteneciese a un país y no a sus hablantes en el mundo. Por un lado está España y por el otro, el resto, que es nada menos que América (incluido Estados Unidos), un continente inmenso y variado.

Desde Puerto Rico, en el Castillo de San Cristóbal,  donde se iza con orgullo todos los días la insignia de la Cruz de Borgoña como estandarte del Imperio español, hasta ciudad de San Agustín, en el noreste del estado de Florida, que desde el Castillo de San Marcos, hace lo propio, pero sin embargo, da vergüenza ajena que un premio como el Cervantes, que se supone que premia a la literatura en español, ha de tener una alternancia entre España y América a la hora de conceder el galardón y un año el premiado es un autor español, y el otro uno de Hispanoamérica, cuando el sentimiento español, bien lo demostraron y siguen haciéndolo en Lima, capital, sacando en multitud a la calle el emblema del que un día fueron hijos, y lo siguen recordando con orgullo…la pregunta es evidente, ¿No sería más justo e interesante a la hora de promover la literatura en español no tener en cuenta el país del que procede el autor?.







Borges, de forma irónica y sarcástica, dijo en su momento: “No he observado jamás que los españoles hablaran mejor que nosotros (Hablan en voz más alta, eso sí, con el aplomo de quienes ignoran la duda)”.


No podemos negar que  si el español del Siglo de Oro alumbró el castellano de América, ni mucho menos podemos negar a todos aquellos pueblos que nos honran con el habla y la esencia que no quieren olvidar como hijos de una sola Madre Patria,  las hablas hispanoamericanas con un determinado acento de los muchos que pueblan nuestra piel de toro, y las islas queridas que nos acompañan en el camino, y que la nao Victoria, se convierta en embajadora y símbolo indiscutible que traslade no ya sólo las letras, si no el alma de un manco de Lepanto, alegoría perenne de dos mundos unidos por la misma lengua, y un sentimiento que nunca podremos olvidar. En España, nunca se ponía el Sol, no hagamos sombra con la impertinente desfachatez, donde escribir con palabras no te hace ser mejor escritor, pero gobernar con la estupidez del mal gobierno, y el consentimiento del pueblo, nace una vergonzosa política, de cuyo nombre, no me quiero acordar.



Aingeru Daóiz Velarde.- 




martes, 26 de febrero de 2019

AVISO TROLL

AVISO TROLL



Va circulando por Facebook un información sobre el Grupo VOX CRUZ DE BORGOÑA de un señor al que le molesta que se diga “Compañeros y compañeras”…y nos acusa de que suena a podemismo…la verdad, es que me sorprende semejante acusación, si se dice compañeros y compañeras, es más que nada, por simple respeto y reconocimiento al valor de la palabra, pensamiento o decisión de una Señora tratada en su debida actitud sin que signifique ningún menosprecio ni ideológico no personal, y fuera totalmente de complejos entre feminismos y machismos absurdos de los que ya estamos muy saturados. Ciertamente, la RAE, ahorra conceptos, pero yo he querido darle el valor que tiene, sin ninguna mala intención, y la razón, es que más antiguo que la RAE, es el poema del Mío Cid, escrito alrededor del año 1110, que ya diferenciaba entre «mugieres e uarones, burgeses e burgesas», es decir, entre ciudadanas y ciudadanos curiosos, cuando narra la entrada del Cid en Burgos y la expectación que despiertan en la ciudad los movimientos precursores de su inminente destierro, cuando dice lo siguiente:

Myo Çid Roy Diaz por Burgos entroue, en sue conpaña sessaenta pendones; exien lo ueer mugieres e uarones, burgeses e burgesas por las finiestras sone, plorando de los oios, tanto auyen el dolore. De las sus bocas todos dizian una razone: 'Dios, que buen vassallo, si ouiesse buen señore!'
(Poema del Cid, vv.15-20)

Este señor, cuyo nombre es QUINTO DÍAZ, actúa también con otra identidad, la de JOAQUÍN OLIVERA , los dos coinciden en su apellido ya que el segundo de OLIVERA es DÍAZ, y ambos además, si observan sus perfiles, ambos coinciden con la misma fecha de nacimiento, AÑO, DÍA, MES (Y SUPONGO QUE HORA) , con lo cual la coincidencia es, supongo también que caprichosa o sistemáticamente casual, pero es que además, se da la terrible circunstancia de que coinciden las direcciones de IP, que se pueden comprobar en la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil mediante determinados programas o, en este caso, mediante aplicaciones como, y por poner un ejemplo, puede ser WHOIS, aunque esta última es más recelosa.

Utiliza las dos identidades para, dependiendo la situación, solaparse en sus comentarios y darse asimismo cobertura, lo que en el argot  o jerga de Internet, es considerado como un TROLL.

QUINTO DÍAZ



JOAQUÍN OLIVERA



Ya ven en la misma URL, QUINTO DÍAZ Y JOAQUÍN OLIVERA DÍAZ, con la misma fecha de nacimiento, como pueden comprobar aquí.



QUINTO DÍAZ



JOAQUÍN OLIVERA






Fuera aparte de todo esto, este Señor nos acusa de emplear un lenguaje inclusivo, y dice que actuamos con total desprecio hacia quienes ofrecen una aportación o difieren de su criterio, y la verdad es que hasta hoy, casi tres meses después de haber nacido el grupo, ningún miembro se ha quejado, y al emitir un comunicado al respecto después de los comentarios de este Señor, hemos recibido un apoyo unánime y abrumador, e incluso algunos de los miembros nos pedían que lo expulsáramos del Grupo, pero no lo hicimos, no nos hizo falta, la verdad, porque él solo se marchó…es mentira que nadie lo expulsara, se fue sólo…No hemos expulsado a nadie, aunque a este Señor le hemos tenido que llamar la atención en varias ocasiones, por el lenguaje que usaba en sus comentarios, el último, se refería de forma despectiva  en un comentario sobre un post, a los usuarios de una Residencia Geriátrica, y le llamé a la atención por penúltima vez….


La última vez, fue mi compañera quien le llamó a la atención por su actitud prepotente y chulesca, y esta fue su respuesta…
Quinto Diaz me ofende y me asquea el uso de la tipica coletilla la puerta esta abierta, si no te gusta mi prepotencia, me expulsas del grupo y punto, y no andeis con payasadas, es decir, determinacion y valor, que de eso hace mucha falta y mas en grupos como este cuyo problema son sus acomodadores y acomodadoras...

Hay una Resolución de 1 de Junio de 2012 de la Audiencia Provincial de Toledo por el caso Talavera300.com, por comentarios injuriosos aparecidos en el foro,  que confirmó la sentencia contra el responsable de ciertos comentarios en el citado foro y contra el responsable del Foro en cuestión, el Administrador, por ser considerado responsable civil solidario por delitos cometidos por terceros en los comentarios. Es aplicable a Grupos de Facebook si la compañía no ha recibido ninguna denuncia al respecto, con lo cual, no puede actuar en consecuencia, pero es que además, si Facebook recibe una denuncia, puede llegar a cerrar el Grupo por publicar comentarios como los que hacía este Señor Quinto Díaz o Joaquín Oliva en su doble faceta, por esta razón le habíamos advertido varias veces, y de eso guardamos constancia. “Ignorantia Juris non excusat o ingorantia legis nemimem excusat”, del latín La ignorancia no exime del cumplimiento de la Ley…ni por supuesto de culpa, digo yo…


La verdadera razón de este Señor, es que CRUZ DE BORGOÑA, empezó a funcionar a principios de enero de 2019, y vamos teniendo un éxito moderado, pero firme y con ilusión…hacemos un trabajo afín  al resto de Grupos de VOX, y pensamos que es bueno que haya varios grupos, haciendo fuerza para poder aunar esfuerzo en el objetivo final, que es nuestra razón de ser y pensar. Muchos de nuestros miembros, lo son también de otros grupos, y viceversa, pero esto no supone ningún daño, pero parece vser que este Señor, no piensa sí, y formó su Grupo VOX UNA GRANDE Y LIBRE el 18 de febrero de 2019, un mes y medio después de crear el nuestro…pretendía que mi compañera en la Administración del Grupo se fuera con él a moderar, de hecho, le mandó insistentes mensajes por privado de una forma  nada normal, ya que élla se negaba reiteradamente, hasta que al final, este Señor Quinto Díaz le contestó que yá veremos…sin más. Su pretensión, desde que entró en nuestro Grupo, ha sido creo que dinamitarlo por dentro, y ahora lo que pretende, es hacer lo propio desde fuera, la pena es que nos hemos dado cuenta de esto un poco tarde, habida cuenta que somos gente con mucha ilusión, pero profana totalmente en la materia.

No creo que sea por odio ideológico, porque en nuestro grupo hay gente franquistas, y algún falangista, pero actúan con un total y absoluto respeto y educación, y me merecen una más que digna consideración. 


Gracias a otras personas de otros Grupos de VOX, nos han avisado de TROLS que se nos habían colado dentro, con mucha suspicacia, pero de este Señor, no habíamos sospechado más que hasta hace un par de semanas…al principio, llegué a pensar que se trataba de una especie de “HOBBITT”, por la incoherencia de sus respuestas sin sentido, pero enseguida me di cuenta de que no, al tratar personalmente con él en privado, y llamarle por tres veces a la atención a sus comentarios y manifestaciones, y eso que a mí, me trataba con determinada educación, aunque con cierta prepotencia, hasta que esta mañana su otra identidad me ha escrito en los siguientes términos: 






En fín, pido disculpas por la molestia que les haya podido ocasionar, y les doy las gracias por su comprensión, si es que da lugar a ello. Lamento mucho si les he hecho perder el tiempo, pero lo considero necesario para advertir sobre este TROLL, y sus manipulaciones.



lunes, 18 de febrero de 2019

LA BATALLA DE MENDIZORROTZ, EL ÚLTIMO TRIUNFO CARLISTA.





LA BATALLA DE MENDIZORROTZ, EL ÚLTIMO TRIUNFO CARLISTA.

Podríamos definir al Carlismo, como una legión de legitimistas, tercos caballeros de un pasado turbulento y bullicioso, en el que don Carlos y sus herederos traspasaban el umbral de unas fronteras hostiles disfrazados de sombra, arrastrando en su historia la epopeya de una interminable batalla, vencidos sin resignación ni tregua y asidos a la tradición que los observa impasible desde un rincón de la historia, o como peregrinos obcecados en un ideal convertido en conspiración en el exilio, como caballeros Cruzados a la espera de una oportunidad en el tiempo para levantarse de nuevo en un perpetuo ensueño al grito desesperado en sus gargantas de Dios, Patria y Rey, y lo hacían ciegos en la locura de su razón, absortos en su sentimiento justo, para volver de nuevo a empuñar sus lanzas ante la confusa restauración de la infamia, regresando proscritos desde el resignado horizonte del olvido para combatir de nuevo a la usurpación, como mejor sabían hacerlo, levantando a los vientos la Cruz de Borgoña, agarrada con furia de las manos del alférez caído, para volver a hondearla en la vorágine atroz de un ataque a bayoneta calada, o montando al acecho en la ribera de un río, cuyo puente románico los observa en silencio detrás.





La batalla de Mendizorrotz constituyo el último triunfo del ejército de Don Carlos VII ; las alturas de Mendizorrotz se hallan situadas entre San Sebastián y Orio y forman parte de la cordillera de Igueldo, la que los carlistas tenían bastante fortificada. La línea que cercaba San Sebastián se extendía desde Arichulegui, en las estribaciones de la Peña de Aya (llamada también de las Tres Coronas), al monte Igueldo, pasando por Astigarraga, Urcabe y siguiendo por Lasarte y cauce del rio Oria. La liberal se extendía desde Irún a San Sebastián, pasando por Oyarzun, Hemani, Oriamendi, etc., y era aproximadamente la misma que en la anterior guerra civil dio lugar a la famosa batalla de Oriamendi. En la imagen, fuerte de Mendizorrotz.



 El General Domingo Moriones ordenó al Comandante General de San Sebastián, Morales de los Ríos, que embarcara parte de sus fuerzas y las desembarcara en Guetaria, con el fin de atacar la línea carlista por la retaguardia. Morales envió a Guetaria al Brigadier Marine, quien al frente de un par de batallones desembarco en el pequeño puerto  pesquero, patria del inmortal Elcano, y conquistó por sorpresa el alto de Garate, que estaba defendido por una o dos compañías de fuerzas de segunda línea.


Pocos días después el General Moriones en persona desembarcó en Guetaria con 10 batallones, con el propósito de flanquear la línea carlista e invadir Guipúzcoa por aquel lado, en combinación con la guarnición de la capital, que aun contaba con una docena de batallones a las órdenes de Morales. Este lanzó sus fuerzas contra la izquierda carlista, que mandaba el Brigadier de artillería Rodríguez Vera, quien tan solo contaba con los batallones 5° y 6º de Guipúzcoa y algunas piezas de artillería.

Enterado dicho jefe de la inminencia del ataque, pidió al Comandante general de Guipúzcoa, don Eusebio Rodríguez San Román, que le enviara rápidos refuerzos, y este destacó en el acto al 11 de Navarra en su apoyo. Los carlistas contaban en la cordillera de Igueldo con varios reductos, entre ellos los de Bordacho, Vidarte, Olayaundi y Mendizorrotz. Las fuerzas de Morales se lanzaron decididas, principalmente contra el reducto de Vidarte, que defendía el bravo Comandante Muguerza, quien cumplió admirablemente la orden recibida de entretener todo el tiempo posible a las fuerzas que avanzaban, replegándose a Celalayaundi con el mayor orden.

A la vez era atacado violentamente el fuerte de Bordacho, que fue defendido valerosamente por el oficial don León Trechu, al frente de 40 voluntarios. Los liberales llegaron hasta los fosos, que defendió Trechu con fuego de fusil y granadas de mano; y cuando aquellas y los cartuchos se terminaron, a pedradas y a tejazos. En lo más duro de la refriega vio llegar a dos compañías guipuzcoanas y a otras dos del 11 de Navarra, conducidas por el propio Brigadier que mandaba aquel sector y por el Coronel Dávila. Este refuerzo obligó a retirarse a los liberales, que dejaron varios muertos dentro de los fosos.

El combate continuaba con encarnizamiento en otros puntos de la izquierda de la línea, y para reforzarla llegaron en lo más crítico de la pelea dos compañías del 7° de Guipúzcoa, que mandó desde Andoain el Brigadier Aizpurua, y otras dos del 2º de la misma provincia.







También se luchó encarnizadamente en Bordacho, que los liberales ya lo creían totalmente dominado; pero se hallaban tan enardecidos los voluntarios carlistas que, aun después de haber puesto pie en los fosos del fortín sus contrarios, tuvieron fuerza y entusiasmo suficientes para aniquilarlos.

En esta última batalla se distinguieron extraordinariamente todas las unidades guipuzcoanas que en ella tomaron parte y el 11 de Navarra, y sufrieron los carlistas bajas dolorosísimas, como la del coronel don Cipriano Blanco, que mandaba el 5.Regimiento de Guipúzcoa, y el Teniente Coronel don Miguel Eguiazu, que mandaba el 11 de Navarra, los cuales realizaron actos de tal heroísmo que bastan para rodear de una eterna aureola el recuerdo de su vida.

 El parte oficial hace resaltar también la actitud heroica del capellán de artillería don Pedro Lasarte, del Comandante General de Marina don Federico Aurich, del Teniente Coronel de artillería Torres del Bordari, Esteban Tamborena, que cogiendo el fusil de un soldado enfermo se unió a las fuerzas del 5.° batallón de Guipúzcoa y corrió en socorro de los héroes de Bordacho, que se hallaban sitiados por fuerzas veinte veces superiores…En la imagen, avance carlista a bayoneta calada en batalla de Mendizorrotz, el el 29 de enero de 1876. Representa la carga a bayoneta durante la batalla y la muerte, por bala, del Coronel Blanco. Es una reproducción de un cuadro al óleo de Ricardo Balaca.


 


Moriones, que se hallaba a la retaguardia del lugar de la lucha en Zarauz y Guetaria, permaneció inactivo, cuando pudo muy bien haber atacado por aquel lado, cogiendo a las fuerzas de Rodríguez Vera entre dos fuegos.

Los batallones de Morales de los Ríos se retiraron vencidos  a San Sebastián. Cuando se piensa que unos cientos de hombres atacados de frente por varios millares y teniendo a la espalda más de doce batallones enemigos pudieron conseguir tan señalado triunfo, en vísperas del fracaso total de la guerra del Norte y cuando las divisiones vizcaína y alavesa habían casi desaparecido y la navarra se hallaba desorientada, es preciso inclinarse ante el heroísmo de las tropas guipuzcoanas y navarras que llevaron el peso de la batalla de Mendizorrotz y descubrirse ante quienes tan alto dejaron el honor de las armas en aquellos días de febrero de 1876.





Pero de nada sirvió este triunfo. Eran tan enormes las masas de tropas liberales que cayeron sobre el país vasco y Navarra, que aun sin luchar, por el propio peso de la masa, tenían que aplastar a los voluntarios de Don Carlos…Mendizorrotz, fue el último triunfo de las fuerzas carlistas , el espíritu de la Tradición, les hacía luchar de forma encendida en el fragor de la batalla, no temían a la muerte, y era de resaltar la terrible crudeza de sus cargas de infantería a bayoneta calada, y las lanzadas abiertas de caballería, ante el atroz estruendo de la fusilería sálica.





domingo, 10 de febrero de 2019

UN DESENCUENTRO EN LA BALMA



UN DESENCUENTRO EN LA BALMA


Fue en una de esas noches oscuras, donde ni la luna se atrevía a salir, preludio de un ocho septiembre en el que la Virgen viste sus mejores galas. Margarita, apretada a mi brazo con fuerza mientras dábamos un paseo nocturno después de cenar, se obstinó en narrarme la escena, no sé si por despecho o aprecio, o por ambas dos, o por comprobar el valor y la entereza de un caballero digno de la espectacular compañía de la Baronesa de Alcahalí.






Su mirada serena, embrujadora, directa y seria, resaltaba ante la insinuante textura de unos hombros descubiertos con cuidada elegancia, que daban paso a la relevante insinuación de un escote que bien pudiera haber sido ejemplo en mármol caro de cualquier escultura perfecta, sin el menor asomo de provocación,  y la firme postura de una personalidad capaz de romper el alma de quien se atreviera a aguantar su contemplación en silencio y contextura…
Recuerdo que aquella noche, llevaba un espectacular vestido color azul Francia,  largo, hasta casi tocar unos tobillos de ensueño, que hacían adivinar el contorno de una piernas perfectas y firmes, casi tanto como su mirada, sujeta, fría y directa, que traspasaba la capa del más duro de los aceros. Maquillada con un estilo moderno a lo Smokey eye,  con no demasiada abundancia de delineador negro tanto en los párpados superiores, como inferiores, aunque tampoco es que lo necesitara mucho para resaltar la profundidad de una mirada de ensueño, capaz de llevar a un hombre, hasta la misma perdición.


 Con un estilo de corte Bob recto para el pelo, justo por debajo de las orejas, abundante y negro, y un cuidado repaso de color rojo de unos labios cautivadores, dejaban adivinar un ligero toque de polvos traslúcidos en unas mejillas levemente sonrosadas y en la elegancia del escote, y un leve perfume de Chanel número 5 en la hermosura de su cuello, y la majestuosa forma de sus muñecas, adornadas con una serie de pulseras que según me contó, le habían regalado en Marruecos en su trabajo como corresponsal,  además de unos pendientes de perlas naturales blancas.  Un chal de seda color claro, con unos flecos plateados en sus extremos colmaban una figura elegante, fresca, pero sobre todo, embriagadora, de carácter decidido y aventurero que sin duda rompía con los cánones establecidos para las mujeres de su época. Una mujer precoz, desde luego, polifacética, como nadie, de una gran capacidad intelectual de vastos conocimientos, y unas grandes  dotes para la seducción y su tremenda capacidad en las relaciones sociales, ego insaciable y una personalidad devoradora más allá de lo que podía incluso soñar. Se sentía pletórica en su vida, con una fuerza que la impulsaba a subir de forma efervescente hacia la cumbre de la sociedad y el reconocimiento público, era como una necesidad vital e implacable, imposible de reprimir, una mujer, con todas las dotes de la naturaleza a sus pies, belleza, encanto, inteligencia, destreza, y una condición apabullante que hacía temblar los cimientos más poderosos de quien se presentara ante su temple…




Margarita, me contaba apasionadamente como si lo estuviera viviendo,  la historia de Rosarito Usó Petit, la niña de 12 años  “endemoniada” de las Alquerías del Niño Perdido, que es un municipio de la Plana Baja de la provincia de Castellón…El nombre de la localidad viene de la imagen de Nuestra Señora del Niño Perdido, que los frailes de Caudiel dejaron en el oratorio de Bonretorn en 1683. Una imagen sacra une, de este modo, los dos municipios, si bien existen, en realidad, varias efigies de la Virgen, y el origen del pueblo no se debe a determinadas historia para no dormir, si no que  comienza en las obras apostólicas que San Vicente Ferrer fundó en Valencia y que tenían como objeto atender a los niños huérfanos. De ahí el “niño perdido” de su nombre, si bien antes era conocida como la Virgen del Colmillo…Valga esto como simple aclaración.









Margarita me apremiaba a que la acompañara a Balma, a una romería, a mi entender diabólica, en una caverna milagrosa de la montaña de la comarca del Maestrazgo, que se realizaba al Santuario de Nuestra Señora de la Balma, en las entrañas de la roca, literalmente colgado en la pared de la misma, como parte del entorno y la tradición de la España negra, pintada a brochazos de superstición, cuya tenebrosa oscuridad planeaba sobre él como una inmensa ala de ave de mal agüero, o una lóbrega mirada de la ponzoñosa tradición de un pueblo antiguo, acostumbrado al sinsabor del sufrimiento y de los misterios del ocultismo y la demonología, forjado a través del esfuerzo de hombres y mujeres que sobrevivieron a guerras, epidemias y desastres naturales, cuyos espíritus se aferran a la ciega creencia en la misericordia de la salvación, haciéndole frente al maligno con las poderosas armas de una herejía religiosa



El santuario, no sabría decir si  tan antiguo como la propia roca, está situado en lo más escondido y recóndito de la comarca conocida por los antiguos viajeros de los Puertos de Morella, limitando con el Maestrazgo turolense y la comarca del Bajo Aragón.






 Una comarca de referencia obligada a la grandiosidad del Carlismo levantino, capital de su ideal, mastelero de su bandera, espíritu perenne de su resistencia insurgente y corona laureada de sus soldados, que albergan en sus corazones proscritos la esperanza tangible alentada por la fuerza y el recuerdo constante de Cabrera, líder, honor y gloria a la vez que referencia de los acólitos de la Cruz de Borgoña, el emblema de San Andrés, o en este caso, la bandera insignia de Cabrera en el  fragor de la batalla en una imagen de carga de caballería y bayoneta calada contra las huestes sálicas.


Margarita narraba, con efusión encendida, poseída por la superstición o la certeza, la casi enfermiza influencia de su padre, José María, y el temeroso silencio de su madre, Soledad…su padre, reconocido masón, avivó en Margarita,  no ya sólo la curiosidad por los temas esotéricos y espiritistas, sino la creencia casi religiosa sobre este lugar, sobre el que me narraba terroríficas experiencias en aquellas cuevas de las misteriosas entrañas del Maestrazgo, al que acudían las gentes buscando consuelo a las posesiones diabólicas difíciles de explicar, donde unas mujeres enlutadas hasta el alma, de mirada negra y gestos siniestros y espirituales, celebraban extraños y litúrgicos rituales con los que retaban a los demonios, en una especie de espeluznantes letanías con las que trataban a los poseídos para encontrar un alivio a su corazón, y a sus almas perdidas entre las lobregueces que separan dos caminos, por una lado, el que conduce a las puertas que guarda el Can Cerbero, esa funesta bestia de tres cabezas que patrulla las puertas del averno,  y por el otro, el que lleva directamente a las del paraíso del Edén, el vergel de la Gloria de Dios.



Una actividad casi omnívora, diría yo, desesperada,  frenética o incluso enfermiza, por no hacer alusión a la obsesión que la poseía por buscar una razón a la sinrazón, hacía mella en mi dama…la noche anterior,  víctimas los dos de una velada de desenfreno, después de la vidriosa mirada de un par o tres de copas de espumoso champan francés y un arrebato de calor pasional algo fuera de tono, me había mostrado su libro de mesa de noche, “Los espiritados”, de su querida Carmen de Burgos con el pseudónimo de Colombine…

-Léelo,  resístete si puedes a sentir en tu corazón las palpitaciones que golpearán tu pecho de amor y desamor con la música de fondo vestida en susurros de la multitudinaria romería de Santa Orosia de Jaca-
 …de no demasiado buena gana, le hice el caso justo al ofrecimiento de la lectura en un primer momento, dejando el libro de nuevo sobre la mesa, en cuya parte inferior ardía el brasero que caldeaba la habitación, invitándola a sentarse a mi lado, para intentar hablar sobre la realidad de los placeres de la vida, y la necesidad obligada de disfrutar de los momentos buenos  que nos regala el destino, y apartar la oscura mirada de los malos augurios, y esos negros pensamientos que la superstición se empeña en restregarnos a cada paso que damos en falso por el angosto y espinoso camino del desconcierto y la tristeza…

Casi aturdido, pero intentado mantener el tipo ante el escenario de la situación, empezaba a ver en Margarita, envuelta en un ambiente casi enrarecido por el fanatismo, envenenada por una inexplicable locura o pasión desmedida por algo enigmático y misterioso, atraída por una intoxicación forzosa que la arrincona con fuerza contra la pared de su propia personalidad, para poseerla a la fuerza sin misericordia ninguna, pese a mis intentos desesperados  por librarla de los prejuicios y los temores sobrenaturales en aras de un verdadero amor, aunque sin demasiado éxito, ya que pronto, enloquecida, víctima de su propia frivolidad, al final de cada uno de mis alegatos, comenzó a tironear enfurecida, hasta despedazar en llanto amargo las cadenas que unen nuestra profunda amistad, las murallas que sustentan nuestra pasión, y romperse a sí misma en pedazos de cristal, cada vez, más difíciles de recomponer de nuevo…al final de esos arrebatos, como enloquecida por el miedo, se quedaba muda, tirada donde cayera, con la mirada perdida en la nada y el rostro, pálido y salpicado de lágrimas que resbalaban en silencio por un semblante a medio componer entre la esquizofrenia y la desesperanza, fría como un témpano,  y después de un par de minutos de espera en silencio, como siempre, la volvía a asir de sus manos abrazadas a sí misma, y con toda la ternura de la que era capaz,  le levantaba de la barbilla para observar y escudriñar en su mirada perdida un rastro de luz…

-Vamos, Señora mía, en la belleza de  sus ojos me perdería mil veces, aun a sabiendas que detrás del horizonte de esa mirada que ahora no ve, caería condenado al abismo tenebroso del silencio y la muerte, y apagaría para siempre el último calor que el crepúsculo regala al alma después de bostezar el atardecer…

        -Por Dios,  que adulador y lisonjero es usted Caballero- Me dijo en susurro, mientras en su mirada se iba encendiendo de nuevo la luz, y se secaba el rostro, en el que ya había empezado a asomar otra vez  el color rosado de la vida, y se azuzaba el peinado de media melena ensortijado… la ayudé a levantarse, como hacía siempre, y le prometí leer el libro prestado antes de los dos días siguientes, so pena de perder la suave y embriagadora caricia de su amistad…me hizo jurar, bajo condena de no dirigirme jamás la ternura de su palabra, que la acompañaría a la Balma, donde había tenido noticia que se ejecutaría una romería especial, en la que entre otros menesterosos, se encontraba alguien singular, un alma penada de mujer, que decían ser hija directa del mismo Asmodeus, o   Asmodeo o algo parecido, no recuerdo bien, y en verdad, tampoco tengo la menor intención de recordar…un demonio del canon católico, nombrado también en el Talmud y distintos tratados de demonología, según me contaba, y que estaba directamente asociado a los excesos carnales, la sensualidad y la lujuria, especialmente con lo relacionado a estados orgiásticos…el nombre de la endemoniada era una tal Petra, una pobre desgraciada, según me decía Margarita, de quien no se le conocía padre, y que vivía sola desde la niñez en una destartalada casa baja a las afueras del pueblo, lindante con el cementerio, y que había sido casa de un párroco anterior, dejada en usufructo a su criada o ama de llaves, la madre de Petra, que aparecería  ahorcada junto al margen de un barranco algunos años atrás…


Quedamos en volver a vernos pasados dos días, para salir de viaje, rumbo a la gruta maldita que empezaba a ensombrecer mi espíritu, pero con la esperanza puesta en escuchar de nuevo la voz de mi dama, y aspirar el suave perfume de su piel de terciopelo caro, y esa mirada profunda que me dejaba a menudo, sin respiración, y siempre sin sentido…


Malditas las ganas que tenía yo de presentarme en La Balma, y correr la romería de la paranoia del demonio, pero como bien se dice en el Seniloquium de Diego García de Castro en el siglo XV, “Mas tira moza que soga”, o “Al buey por el cuerno, al hombre por la palabra”, le prometí a mi dama no ya sólo que leería el libro de “Los espiritados”, si no que iríamos juntos a Balma, Dios mediante dos días después…maldije  el refranero y la lectura a no mucho tardar, al tiempo que lo hice con el buey, la soga, el cuerno la moza y la palabra.


Entre la media tarde y la noche siguiente leí, por no decir que devoré casi de tirón el libro de Colombine, y me quedé absorbido a partir del capítulo XV, y pasmado en el capítulo XX creo recordar, donde se escenificaba la aterradora imagen de una romería a Santa Orosia de Jaca, que ciertamente, me acabó de quitar las ganas de dormir, e incluso alguna que otra gana más. El día siguiente lo  pasé entre malos sueños de duerme-vela, y la imagen de Margarita clavada en mi desesperación, y un aterrador presentimiento del que no podía escapar…

Llegada nuevamente la luna, el cansancio me venció, al igual que lo hicieron los malos augurios que entre sueños y pesadillas, mortificaban mi sosiego, y no tuve más remedio que pegarles un tiro de gracia con una buena botella de licor que acabó no ya sólo por matar los sueños, sino que además hizo lo propio con el sentido…cuando todavía no había amanecido el astro de la mañana, unos golpes sordos, me sobresaltaron en la dureza del suelo al que había sucumbido mi humanidad, vencida por la amigable misericordia del licor, y con un dolor de cabeza terrible, me puse en pie como Dios me dio a entender, y abrí la puerta sin tener la certeza de lo que hacía…un criado viejo y oscuro, lo de oscuro es por lo borroso de mi visión, me enviaba el mensaje de que Margarita me esperaba en su casa, para partir lo más pronto posible hacia la tierra del Maestrazgo, y si bien, por un lado, anhelaba la visita por loor a la historia carlista de la que tan aficionado era gracias a los escritos literarios de Pérez Galdós, Valle-Inclán  o Pío Baroja, entre otros, el recuerdo del suceso del libro de Colombine, me producía una cierta náusea, aunque no sabía muy bien si era ya por el contenido literario de la escritora, o por los efluvios mal intencionados del licor, pero me apresuré a mostrar mi más ardiente deseo de acompañar a mi dama, haciendo honor al segundo de los refranes que antes he citado del Sinoloquium maldito, y a otro que recordé al instante, que dice que a cada hombre cuerdo, lleva un loco dentro, cosa que me hizo estremecer, habida cuenta de la finalidad del viaje.



Pasado el medio día, nos adentramos en la comarca de Los Puertos de Morella, una tierra virgen aislada en el tiempo, de atractiva belleza y un particular embrujo en el Maestrazgo de Castellón, de hermosos pueblos arraigados tanto a sus costumbres como a sus tradiciones, en la que en la profundidad de sus entrañas, a escasos kilómetros de la sublime Morella,  se encuentra el arcano, extravagante y casi diría más que espeluznante y misterioso Santuario de la Balma, una ermita abierta en la roca, casi excavada en un monte conocido como La Tossa, a la ribera del río Bergantes, en el término de Zorita del Maestrazgo, se diría que colgada, casi aferrada a la piedra, en cuya ladera pudimos observar a distancia unas cabras salvajes en la falda de La Balma…Margarita, seria y dispuesta, me insistió en hacer el recorrido a pie hacia el lugar, y poco más adelante, en ruta hacia el sitio concreto, justo a unos 200 metros antes del Santuario, se encuentra la Cruz Cubierta, una edificación con cuatro pilares gigantescos que sostienen una cúpula con pinturas religiosas que escenifican la lucha entre el bien y el mal, entre el Ángel y el demonio.

 Al continuar adelante, por unas escaleras empedradas, desgastadas por el paso de la angustia y los remordimientos, arribamos a una gran sala de ojivas medievales, donde parece ser que se afronta un primer exorcismo o algo por el estilo, para continuar con más escalones que nos conducirían a una serie de pequeñas salas, donde al parecer, sirven de aposento temporal de letanías  y rezos, para llegar, en una serie de calvario, y encontrarnos justo al borde del precipicio con una balconada en la misma entraña de la montaña donde la mole de piedra amenaza con aplastar no ya sólo las angustias, si no a la propia humanidad.


Mientras hicimos este primer recorrido, Margarita caminaba en silencio, despacio, observando cada rincón, cada instante, absorbiendo toda energía, como si necesitara la ponzoña tenebrosa que emanaba de aquel lugar…bella, radiante como nunca, grave como la muerte, decidida en su naturaleza, como parte de la roca, como segmento indivisible de un aquelarre o de la maldición del espíritu poseído por el maligno…se detuvo un instante para agacharse con elegancia, y recoger un guijarro del suelo, y apretarlo en su delicada mano, blanca como la nieve, y continuar decidida adelante como retando al anticristo a que se manifestara en cualquier rincón del lugar… me acarició la mano, fría, y un espasmo me tomó por asalto llegado desde las caricias amargas del mal, que inundan de tinieblas oscuras el entendimiento…ni me miró. Seguimos subiendo con la mole pétrea amenazando nuestras cabezas, para llegar a un pasillo escalonado que asciende hacia el Santuario, y a la izquierda, una impresionante vista sobre el precipicio del barranco, y sobre un paisaje olvidado por el tiempo, testigo mudo de fuerzas sobrenaturales o de sobrenatural vigilia de la comprensión entre el bien y el mal, o la desazón por la ignorancia de la naturaleza de una realidad, o un innatural  misterio disfrazado de ficción…lo cierto, es que hasta el aire parecía no atreverse a inundar nuestros pulmones de vida. 





Continuamos avanzando entre cuevas y oquedades, obligándonos a veces a agacharnos para poder seguir con la roca encima nuestra, para llegar finalmente a la Iglesia, y al penetrar en la misma, un olor a incienso viejo y a cirio nos inunda el espíritu de desasosiego…Margarita, esta vez, pareció inquietarse, suspiró intranquila, como buscando algo reconocido, y a la derecha, una oquedad rodeada de rejas de hierro y una multitud de cirios, la imagen en penumbra de la Mare de Deu de la Balma…


En una gruta más elevada que las demás, pudimos ver desde lejos el pórtico de la conocida como Cueva del Diablo, en cuya entrada, según nos contaban testigos del lugar, aseguraban haber visto en ocasiones a un ser extraño, negruzco, que  baja de vez en cuando  por la ladera del barranco…no nos propusimos llegar allí, ya que el camino resultaba estrecho, y peligroso, pero pude palpar la inmediata inquietud de Margarita mirándome directamente a los ojos, como queriendo decir algo…no hice ni preguntar. Sólo Dios sabe las ganas que tenía yo, de salir de aquel lúgubre sitio, bajar al pueblo de Zorita, y en la Venta, cenar algo, aunque todavía era temprano, y probar suerte después con el dulce gesto de un postre especial a solas con la dueña de mis pensamientos…sugerí con suerte, que tomáramos el camino de regreso al pueblo, y descansar…no contestó, pero me agarró del brazo, y retomamos la bajada, de lo que albergué esperanzas.

En el pueblo de Zorita del Maestrazgo, a un par o tres de kilómetros del lugar del Santuario, hicimos una merienda cena, con una botella de vino de la comarca del Bajo Aragón de muy buena planta, y nos dispusimos a dar un paseo, y hablar con la gente para conocer más vicisitudes sobre el sitio en cuestión, y la dichosa romería diabólica que emprenderíamos al día siguiente, si Dios no lo remediaba antes…o el Diablo….poco podía imaginar lo que acontecería después.

Dimos con la dueña de la posada, una tal Burgundófara, no se me olvidará jamás el nombre de la dicha, pese a que no consigo recordar el apellido, y nos presentó a su marido, de nombre Amable Sornosa, y que había sido enterrador en la zona, hasta que un desgraciado accidente al caerse en una fosa, lo dejó cojo, y sin parte de su dentadura, y conocía mucho la historia de la comarca y de su tradición, según decía…ahora se dedicaba a llevar y traer gentes y mercaderías de unos pueblos a otros, y ayudar en el mesón, siempre que los vapores del vino le dieran  una tregua.

Nos contaba Sornosa, que de Amable no tenía más que el nombre, pero con un puñado de dineros y la convidada a un par de jarras de barro llenas del jugo de Baco, se soltó de lengua e ingenio, y nos contó que anteriormente, sobre 1380, había existido en La Balma, que en el vocabulario local se denomina cueva,  una ermita dedicada a Santa María Magdalena, y parece ser que también a San Blas, y que fue destruida por los sarracenos, y que al tiempo, la Virgen María se le apareció en las inmediaciones a un pastor que estaba manco, inutilizado de un brazo, y le pidió que comunicara a los habitantes de Zorita del Maestrazgo que se iba a convertir en protectora de la región y que quería que se le construyera un templo allí mismo. Para que el pastor no fuera considerado un  loco o mentiroso, curó su brazo, y el mismo pastor encontró una talla de la Virgen en el mismo lugar de la aparición, lo que hoy se conoce como La Virgen de La Balma, que fue trasladada por el cura de Zorita a la Iglesia del pueblo, y al día siguiente, volvió a aparecer de nuevo en la Balma…

Nos contaba también que antiguamente, se hacían romerías y ritos en una parte superior a la actual, en la conocida como La Cueva del Diablo, y de que en su interior, las gentes recogían un puñado de arcilla del suelo, de color rojizo, y que resultaba muy útil mezclada con agua que, ingerida al instante, se considera un ungüento muy efectivo contra los males de ojo y otros sortilegios y conjuras. Nos hablaba también de que en ciertas romerías diabólicas, el demonio o su espíritu, se apoderaba de la voluntad de las gentes, y les empujaba a cometer actos y alegatos impúdicos de tipo sexual, y que esta especie de calvario hasta la cueva, era dirigido por tres mujeres venidas de la población aragonesa de Caspe, denominadas por esto “Caspolinas”, y que eran muy famosas en la zona por tener grandes capacidades para combatir los actos y posesiones del demonio, y que venían por sus propios medios muchas gentes de zonas lejanas, no ya para la fiesta grande que se celebra el día 8 de septiembre en honor a la virgen, sino 24 horas antes en las que se celebran los ritos de las personas endemoniadas…

La mano de Margarita, me agarró la mía, y me miró con una ternura implacable que me hizo estremecer de temor, ya que al instante me imaginé lo que me esperaba…

-Si os pidiera un deseo, como prueba de vuestro eterno amor por mí, y del cual os prometiera entregar mi corazón a vuestro pensamiento, el resto de mi vida en este mundo, ¿me lo harías?...negádmelo, y mi alma se oscurecerá para siempre en el silencio que consuma mi vida y marchite la luz que decís ver en mis ojos, detrás de cuyo horizonte decís y aseguráis perderos aún so pena al abismo de la eternidad…

Hay muchas veces en mi vida, que por mi reverenciado romanticismo, arrepentido después, quise pedirle a Dios que me dejara mudo, para no caer en la tentación de sacar de mi boca los sentimientos del alma, y de un corazón deseoso de amar, porque me imaginé de forma inmediata la súplica de Margarita, cuyo brillo en su mirada, no me dio opción ni a contestar, sabiéndose conocedora de la profundidad de mis sentimientos hacia ella.

- Quiero que valláis esta tarde a la Cueva del Diablo, y me traigáis un hatillo de tierra de sus entrañas, como ofrenda hacia mí, y esto hará cumplir vuestra promesa de sinceridad en vuestras palabras, pues de lo contrario, entenderé que sólo son dichas por mera y simple cortesía, o de limosna de mendicidad.
Miré al cojo, para defecarme en pensamiento en su buena y santa madre por hablar demasiado, y el Amable, apartó la mirada conocedor de lo que le venía encima…

-Sí, claro, Margarita, pero, ¿no sería mejor hacerlo en otro momento?, quizás mañana, ya que ahora, la tarde pronto se convierte en noche, y a oscuras por un camino que no conozco, me resulta algo arriesgado a una mala caída, o quizás, peor.

-No te preocupes, vida de mis desvelos, porque este Señor, estoy segura que acostumbrado a la valentía de los hombres de esta tierra, te acompañará, por supuesto, con el precio del pago de una cantidad de seis garrafas repletas del mejor caldo de la comarca de Utiel y Requena, suficiente para componer las pequeñas faltas que el sustento diario no le dejan tiempo ni espacio para disfrutar de vez en cuando…Amable, que ya había apurado la segunda unidad, se le cambió la mirada, y víctima de la tela de araña de margarita y la codicia, accedió, cosa que no me hizo demasiada gracia, y Margarita hizo llamar a Antonio Tornero, su chófer, Mayordomo y hombre de confianza que nos había llevado hasta allí, para que nos llevara de ida y vuelta al lugar…

Nos pusimos en marcha, pese a que la tarde amenazaba con tormenta, que al parecer era habitual en aquella época del año en la comarca, según me contaba el desdentado, pero llegamos enseguida al paraje, y mientras Tornero nos esperaba en el vehículo con las luces alumbrando hacia el camino, por si acaso se cubría de tinieblas, empezamos a caminar, el cojo delante, y yo detrás, prevenido con mi pistola Astra-400 del 9 largo, por mi condición de Oficial del Ejército español, que había llevado hasta el lugar, por si se presentaba alguna mala ocasión.

 Casi llegando a la cueva del Diablo, el cojo desdentado se giró, y me indicó el lugar con el dedo, con lo que tomé la delantera, y nada más dar media docena de pasos, un estrepitoso relámpago se estrelló en las inmediaciones con el consiguiente estrépito, y aunque acostumbrado a los fogonazos de la artillería, me hirió en cierta manera el espíritu y me giré para avisar a mi acompañante que nos diéramos prisa antes de que nos pillara la noche en descenso y compañía de la tormenta, pero debe resultar, que el Demonio Asmodeo, además de ser amigo y señor de lujurias carnales y posesiones, era también amigo de milagros y curaciones extraordinarias igual que la virgen de la Balma, que sanó el brazo del manco a quien se le apareció, ya que al cojo desdentado, se le curó la cojera de forma inminente, pues había salido corriendo como alma que el Asmodeo pretendía llevarse por delante, y a pesar del mal terreno, desapareció de mi vista en menos que cante el gallo, haciendo alusión a la predicción que hizo Jesucristo antes de ser prendido, a Pedro, en que le negaría tres veces antes de que el gallo cantara…pues el cojo del milagro, no esperó ni un instante más en negarme su compañía…saqué el Astra-400, aunque no sé bien para qué, y me acordé de aquel joven tamboril carlista que se seccionó así mismo los tendones de los pies con la daga prestada para el caso por su amigo Zalacaín, para que el instinto traidor de la supervivencia no le obligara a salir corriendo en medio de un ataque de carga de la caballería isabelina en la batalla de Mendizorrotz…así que  me dispuse a llegar a la maldita Cueva del Diablo, sin mirar al suelo, agarré un par o tres de puñados de la arcilla rojiza, los envolví en un hatillo con el pañuelo, y bajé la caminata sin dejar de mirar hacia atrás de vez en cuando, por si acaso y por precaución.


Me llegué de mal humor donde estaba aparcado Antonio, pero ni señal del Amable ni de la madre que lo trajo al mundo, y Antonio me dijo que no había aparecido por allí…nos llegamos a Zorita, y su mujer nos dijo que había llegado muy asustado, y se había retirado a la cama…mi humor empeoró todavía más, al llegar Margarita, y sin preguntar nada, me cogió el hatillo, y desapareció sola y pensativa a su aposento…decidí retirarme yo también, pensando que al día siguiente, Dios prevendría lo que fuera a ser. 





Comenzaba a llamar el medio día, y una lengua de niebla, caía sobre la rocosa montaña de La Tossa, donde un cielo apagado no dejaba pasar la luz del sol, ni para dar un suspiro de ánimo al lúgubre ambiente.  El gentío llenaba casi todo el espacio, y se escuchaban unos leves y perdidos rumores sordos, apenas entendibles en un mar de silencio,  como una especie de mantra desacompasado.  Mucha humanidad portaba cirios encendidos, como fetiches que ahuyentaran las oscuras intenciones del mal, o penitencias que alumbraran las tinieblas de unos espíritus ofuscados por el miedo. La multitud que formaba parte de la romería diabólica se apartaba sobrecogida y santiguándose al paso de una avanzadilla hacia la cabeza de la procesión, formada por un  grupo de hombres vestidos de antiguo, y mujeres  cubiertas con pañuelo a la cabeza, rostros serios algunos, y de terror la mayor parte…otras mujeres rezaban arrodilladas, con las manos cruzadas al pecho, los ojos abiertos como si quisieran devorar la luz, pidiendo piedad y misericordia. Caras graves y serias,  y un sin fin de pañuelos negros que cubren las cabezas de las gentes ansiosas deseando el milagro unas, y otras, expectantes ante la curiosidad de verle la cara al demonio, para contarlo en sus casas, o en los hogares de sus vecinos, y practicar la afición nacional más reverenciada, exagerar el hecho, para convertirlo finalmente en un chisme, al abrigo del fuego y el calor de un vino en una oscura noche de invierno, o a la luz de la luna en un soportal con el placentero fresco de la noche de verano.







Mucha gente venida de lejos, jornadas de viaje pasando penurias y llagas, hambre y sed, con la esperanza clavada en su mente de anhelar un remedio devoto a sus temores futuros, o como promesa de gracia a la Virgen de la Balma solicitando el amparo de su protección…otras, llevan consigo pequeñas figuras de cera, que simulan la figura de un pariente, un amigo, o quizás, la suya misma como un presente en la ausencia bajo el manto del temor y la resignación…Margarita,  expectante, la mirada clavada en la nada, ligeramente sonrosada, bella como nunca, ausente como siempre en esos momentos en los que su alma, caminaba sin rumbo por el vacío  de las tinieblas de su pensamiento y aferrada al amparo de su propia soledad. La agarre levemente del brazo, pero ni se inmutó, no me atreví a dirigirle palabra, puesto que la ocasión no era propicia, o por lo menos, eso me pareció, además, aún pesaba en mi ánimo el amargo recuerdo de la tarde noche anterior en aquellos parajes del demonio, o de lo que fuera, y empezaba a plantearme si mis sentimientos por la dama, habían llegado a un punto sin retorno, o si sería mejor llegados a este punto, hacer marcha atrás en el sentimiento, y olvidarlo…


La avanzadilla marchaba despacio, y a su paso, se iban uniendo algunas gentes camino a la oquedad de la Virgen, y desde la zona donde nos encontrábamos, pudimos ver claramente los rostros de la comitiva, un grupo de cinco hombres, con boinas caladas a la cabeza,  de entre los cuales resaltaba uno de pequeña estatura, de aspecto fuerte como un roble, chato de cara,  seco, serio y sombrío,  de mirada uniceja y oscura de ojos redondos, como de un animal, que parecía dirigir a los otros cuatro, y tres mujeres enlutadas de vestido y alma, las caspolinas… descarnadas como espectros sin rostro, cubiertas de cabeza con un pañuelo negro anudado bajo el mentón, cuya forma de cubrirse supusiera una reverencia ante lo sagrado, ante el misterio, y una de ellas, como si de una avisadora se tratara,  rezaba una especie retahíla o de rosario secular a la que las otras dos respondían repitiendo a la par. Las tres,  iban detrás de la penada, y tras estas, otros dos hombres, el chato, a la cabeza, cirio en mano, y sujetando por los brazos a la pobre alma, los otros dos…



Una pobre ánima vestida de blanco, era el objeto principal de nuestra visita, una figura de mujer, ni joven ni vieja, tal vez sin edad, sin mirada, puesto que tenía los ojos perdidos en el vacío ladeando la cabeza de un lado a otro lentamente, sin dirigirla a nada ni a nadie, de melena larga y despeinada, lleva atadas unas cintas moradas, creo recordar,  a los dedos de las manos y de los pies descalzos, arrastrada por los dos de la boina, y el chato que abre paso delante. 



-Petra…dijo en voz apenas audible Margarita, como hablando para sí misma, sin apartar la mirada de la infeliz infortunada poseída por el tal demonio Asmodeo o como quiera que se llamara, si es que tienen nombre los demonios, y de repente, la tal Petra, profirió un alarido inhumano, con los ojos en blanco, se clavó de rodillas en el suelo y empezó a contorsionar el cuello y el resto de su cuerpo de forma violenta, echando espumarajos por la boca, y se hizo un silencio sepulcral, con el único sonido de la sobrecogedora plegaria ancestral al igual que las tierras y la piedra que sustentan el rito…Un escalofrío agudo me recorrió desde donde la espalda pierde su noble nombre, hasta la misma base de la nuca, erizando todos y cada uno de los vellos minúsculos de mi cuerpo.

 Me acordé y maldije en silencio a las madres, las abuelas las bisabuelas y toda una serie de ancestros y herencias de las huesudas enlutadas, hasta más allá de una octava generación, pero mantuve la compostura, a duras penas, porque lo primero que se me vino a la cabeza, es salir a darle una sarta de puñetazos al chato y sus compadres que sujetaban y levantaban con fuerza y malas maneras a la desgraciada vestida de blanco del suelo, para ponerla de nuevo de pie…sus ojos, esta vez, brillantes e inyectados, volvieron a sosegarse en poco tiempo, y su mirada, pareció serenarse y empezar a reconocer el ambiente, en una contemplación de súplica, o misericordia, con un hilillo de voz que solicitaba favor a Dios, o a quien quisiera escucharla…con el corazón sobrecogido, continuamos la marcha, después de que una de las caspolinas descarnadas, le diera a beber una especie de jarabe pastoso de color ocre a la pobre de blanco que, llevada casi en volandas, se sumergió de nuevo en un estado de hipnotismo y silencio sumiso sin mirada, sin voz, y sin voluntad…

Con un cielo cubierto oscurecido cada vez más  de amenaza de tormenta, y unos relámpagos y truenos que no ayudaban en nada a serenar el espíritu, era como si Dios hubiese cerrado la puerta, y hubiese dejado a la humanidad en la histeria a merced de la entelequia y el sacrilegio, llegamos, camino de la cueva regida por la Virgen, a un recodo, donde la piedra rozaba nuestras cabezas, y en una especie de mirador a la izquierda, se observaba a una multitud parda y oscura, serpenteando hacia la gruta que perfora la montaña yacente de la Balma, y acompañaban en su particular calvario a otras dos figuras vestidas de blanco, objeto posiblemente de la misma posesión que nuestra Petra.…había visto poco antes, a lo lejos,  la Cueva del Diablo de la noche anterior, y no pude más que recelar que una bestia cornuda y con rabo, saliera dando alaridos del sitio,  violentando a su paso todo rastro de decencia humana que quedara alrededor…Llevaba la pistola en la funda amarrada bajo la sobaquera en la parte izquierda de mi cuerpo, camuflada, y pensé que de salir el Anti-Cristo desnudo de aquella caverna, las primeras en haber recibido un tiro hubieran sido las nigromantes de luto, y el chato detrás, quien por cierto, le había cogido cierta tiña, y no dejaba de girarse, y mirarme de reojo, como si recelara, o leyera mi pensamiento… poco antes, al comenzar una escalonada empedrada, se había llevado un primer exorcismo mediante una especie de plegarias por parte de las caspolinas, vertiendo un recipiente con agua bendita, se supone, y a la que Petra reaccionó como una poseída profiriendo gritos de histeria e insultos a su alrededor, sujetada con fuerza por el chato menudo, y sus compañeros, en mitad de una escena en las que las enlutadas caspolinas pronunciaban una incomprensible y sobrecogedora letanía, hasta que la endemoniada se calmaba de nuevo, y proseguir el camino a su destino.

Al poco rato, entre rezos y yo que sé que conjuros o lo que fueran, llegamos a la puerta de la cueva donde se encontraba la Virgen de La Balma,  la cuna del rito, de la tradición religiosa que se mezclaba con la vehemente tradición de la blasfemia, y como si de una verdadera posesión maléfica se tratara, vimos a lo lejos a gentes en actos y gestos ciertamente lascivos de cierta concupiscencia y excitación sexual con manoseos y tocamientos, de los que ya nos advirtiera el cojo desdentado con antelación, y llegué a creer que el demonio Asmodeo había salido en espíritu de su caverna, y poseído ciertamente las almas del gentío frenético en su propia locura…Una carcajada estremecedora salió del la garganta de Petra, fuera de sí, negándose a entrar en el habitáculo que albergaba a La Virgen de La Balma, e hizo que se me acelerara el pulso, como si quisiera salir corriendo de allí, abandonando cuerpo y alma a la vez. Unos cirios alrededor de la Petra, daban un color amarillento a una escena imposible de describir y ser creída, de no ser vista en persona, como lo fuimos las que profanas en estos temas, las vimos aquel día allí…

La brujas o lo que quiera Dios que fueran las flacas de negro cubiertas con el halo del exorcismo, le dieron a beber una especie de pócima o brebaje de color magenta oscuro con una mezcla de una especie de polvo muy parecido al que la noche anterior le llevé a Margarita que una de las caspolinas mezcló allí mismo, y que le hicieron tragar a duras penas y con mucho esfuerzo entre los cinco hombres, y las tres huesudas, no sin mancharle la túnica blanca que llevaba puesta.

Margarita, estática y fría como una losa sepulcral, me miró fijamente a los ojos, y de repente, como poseída, se aferró a mi cuello y me mortificó con un beso en la boca que a poco me dejó sin respiración…la aparté y le dije a viva voz:

- Margarita, por Dios, ¿qué demonios hacemos aquí? Esto es un lugar de locura y no es digno de una dama y un caballero como nosotros, Señora, ya hemos saciado nuestra curiosidad, ya hemos visto el infortunio y la desgracia de una pobre mujer perdida en su alma desterrada, esto no es más que un acto pagano de gentes desposeídas de razón que trata de emponzoñar con sus doctrinas las almas de la pobre gente, parloteando como oráculos y rezos sin sentido, y…- no me dejó terminar, aferrándome con sus manos frías y su mirada que ya había visto algunas veces más, me espetó:

- Hasta el final, me prometiste hasta el final…

Nuevamente, recordé al instante y maldije mil veces el refranero del “Seniloquium” que antes he nombrado sobre el cumplimiento de la palabra de un hombre, y ya de paso, me lamenté de que no estuviera ya en estos tiempo en auge legal el “Malleus Maleficarum”, una excelente publicación del Renacimiento sobre la persecución de brujas y la histeria brujeril… en esos pensamientos estaba, cuando de repente estalló un aguacero enorme, con un acompañamiento de un relámpago cegador y un estruendo terrible y ensordecedor, al tiempo que la gente corría a guarecerse en los peñascos y donde mejor podía, excepto los que nos encontrábamos en la techada gruta empedrada, al tiempo que  con una fuerza fuera de lo normal, inhumana, Petra se deshizo de los cinco hombres a manotazos y arañazos, a la vez que las caspolinas recitaban un sortilegio a viva voz que decía algo así como que le saliera el demonio por la manos, o que le saliera por los pies y una sucesión de palabrería que ni recuerdo, ni tengo la menor intención de recordar, pues todavía hoy, muchos años después de aquel suceso, hay noches en las que me desvela el recuerdo en la memoria de tan tétrica, lúgubre y horrible vivencia, que me perseguirá, incluso hasta en el propio día de mi fin, y espero que no sea incluso hasta después.

Petra, se arranco medio vestido con las manos con la furia inhumana de una poseída, dejando sus pechos al descubierto, y abalanzándose contra el chato que cayó derribado panza arriba, luchando a brazo partido por librarse de las refriegas de Petra, quien es sujetada de nuevo por los compañeros del chato vestidos de cuervo, quienes consiguen ponerla en el suelo, y al tiempo, las caspolinas la embadurnan con el líquido color oxido que antes le habían dado a beber cubriendo sus pechos y el resto de su piel, mientras ella, grita blasfemando como poseída fuera de sí profiriendo gritos terribles y imprecando, con los labios brotando sangre al haberse mordido en un ataque de furia desmedida y de rabia  animal, retando a la muerte con una carcajada estremecedora, mientras su melena sucia, manchada de líquido, arañaba su rostro salpicado de sudor y sangre, al tiempo que las brujas elevaban su ritual extasiado hacia más allá del umbral de la locura, y entre plegarias y rosarios, la levantaron al vuelo, y la metieron dentro del recinto donde se encontraba la Virgen…Entre los espasmos de la pobre desgraciada, se escuchaba el exorcismo de las caspolinas:

-Que le salgan por la manos, que le salgan por los pies…si le salen por la boca, se quedará muda, si le salen por los ojos, ciega se quedará…Y así, hasta que la pobre endemoniada, entre convulsiones, forcejeos y espasmos, perdía los lazos atados a sus dedos, y se quedó completamente extasiada o dormida…la limpiaron, le quitaron los andrajos que llevaba, y la vistieron de nuevo con ropa limpia…dejó de diluviar al poco rato, posiblemente una de esas trombas de agua muy propias de esta tierra dura, aislada en el tiempo y arraigada a sus costumbres y tradiciones desde las entrañas del enigma en los que la memoria se pierde, y cuyo único testigo silencioso es la roca de La Balma, La Cueva, La Tossa, un cielo ingrato y caprichoso, en un entorno hostil de tierra dura y áspera, en la que el hombre, forjado a fuego y sangre en la historia, ha trabajado duro para sacarle el fruto de su sustento, y la razón de su existencia, creando su tradición, de entre los miedos de un demonio eterno, en las noches de relámpagos y truenos al final de un verano.

Terminado el espectáculo, bajamos andando hasta en el que nos esperaba el chófer de Margarita, para conducirnos hasta el pueblo,  sin decirnos ni una sola palabra…el chato, iba recogiendo las prendas de ropa sueltas en el camino, para quemarlas al día siguiente a las puertas de la Cueva del Diablo, según me comentó una pobre mujer con un rosario en la mano, y de lo que ya nos había hablado el Amable desdentado el día anterior.


Ya en la posada, Margarita me invitó a acompañarla a su habitación, lo hice, en silencio, y me indicó que la esperara un instante…apareció al poco, y en las manos, traía dos pequeños vasos con el líquido resultante de la mezcla de la arcilla y el agua, invitándome a tomar uno…la miré en silencio, estaba radiante, espectacularmente atractiva, irresistiblemente embrujadora de mirada serena y sensual, provocativa como nunca…


Era como una atracción envenenada, como un amor platónico mortalmente irresistible sin comprender su naturaleza, e irremediablemente absorbido aún a sabiendas de que su consecuencia, era el fin que una cicuta mortal daba a un alma que se empeñaba sin remedio en alimentar su ilusión desde el lado más absurdo del romanticismo estéril…me levanté de mi asiento, cogí mis cosas, me di la vuelta y salí de allí sin decir ni una sola palabra.

Me llegue a la posada, y pedí a Amable que me llevara a mi domicilio, que le pagaría el doble de lo que le había prometido Margarita, y aunque en un principio se resistió, la visión alentadora de mi Astra-400 del nueve largo, le acabó de conformar, y partimos de allí aquella misma noche…

De camino a mi retiro, que era como regresar de nuevo a la prisión de mi alma, rememoré la segunda jornada de Segismundo en la obra de Calderón de la Barca, en aquel famoso soliloquio de “La vida es sueño”, creyéndome un tirano que hubiera quizás, intentado violentar la naturaleza de Margarita, tirando por la ventana la razón de su propia forma de ser, para acabar preguntándome ¿qué es la vida?...la respuesta vino a dármela el mismo verso en cuestión, la vida es sueño, y los sueños…

Ya tarde en la madrugada, en mi casa, dejé mi Astra-400 encima de la mesilla al lado de un jarrón florero adornado con un girasol y unas margaritas, me quité la chaqueta  y me observé de cuerpo entero en el espejo de la habitación, y tuve la amarga tentación de recordar la consecuencia fatal del desenlace de Mariano José, Fígaro, un amigo del alma de mi abuelo, en una lúgubre noche de la memoria, ante el pálido contorno del color de un espejo, y el sordo centelleo de un arma de perrillo colocada por el destino en su sien, ante la triste mirada de un ramo de camelias y violetas que vestían la figura de un recuerdo, a la luz de unas bujías que alumbraban la desesperación, y la angustia de un sentimiento fatal…pensé intentando aliviarme que en la vida, la dicha y la desdicha caminan siempre juntas de la mano, y el capricho del destino o la suerte de una decisión, nos coloca a veces al lado de una o de la otra, pero siempre tan cerca de ambas, que resulta difícil soportar en la alegría y la plenitud, la melancólica sombra de la tristeza.

Al día siguiente, por la noche, quedé en cenar con mi compadre Matías, y unas intensas friegas de razón y misericordia, al calor amigo de la compañía de un tal escocés vidrioso y charlatán, que dejamos vacío de argumentos después de cenar sin demasiado apetito medio costillar de cordero, me devolvieron a la cordura, o eso pensaba yo…me compadecía de esas pobres gentes a las que decían poseídas, y que no sufrían más que una patología médica, seguramente una especie de psicosis que trastornaba su personalidad con evidentes síntomas de histeria, víctimas, posiblemente, de alguna ponzoña que la milagreras exorcistas les habían hecho beber.  

Al amanecer, el maldito escocés de la noche me había aliviado el alma, aunque me había dejado el recuerdo de una migraña terrible, y el peso en el hombro de la mano amiga de Matías, me había rescatado de una tragedia peor que el naufragio de La Medusa, donde unos sentimientos hacinados en una balsa, peleaban y morían sin remedio en el mar del desengaño.






Pasó el tiempo, y me dediqué a escribir libros sobre el Carlismo, su ideal, y su consecuencia, y un día, leí la triste noticia en un periódico de tirada nacional de una prensa sensacionalista, dedicado a sucesos con finales de conmoción social conocido como “El Caso” en aquel llamado, valga la redundancia, “Caso de la mano cortada”, en el que Margarita y su marido, habían sido acusados de seccionar la mano de una hija suya fallecida de una enfermedad…hablaba de ella sobre magia negra africana, rituales extraños, actividades esotéricas ocultistas, experimentos inicuos, espionaje internacional, acusaciones de espía doble,  hechos paranormales..en fin, sentí una profunda rabia e hice pedazos el maldito periódico en un ataque de furia.


Años más tarde, en la parte más antigua del  cementerio de Nuestra Señora de los Llanos de Albacete, encontré su nicho, sin lápida, y coloqué en su memoria una rosa negra en un tarro con agua tintada levemente de rojo sanguíneo, al pincharme por una traidora espina del tallo, y recordé el color purpúreo del vaso que me ofreció margarita una vez,  y me alejé del sacramental en el silencio de la tarde, con el corazón dividido entre la angustia del recuerdo, y la desazón de la condena en mi vida sobre la filosofía del eterno retorno del que hablaba Nietzsche, para terminar una historia, y volverla de nuevo a empezar…Pensé que el caminar de una vida marcada por el recuerdo de la desilusión de un desengaño, llena de cicatrices la piel del alma, y de noches desveladas las remembranzas del ayer…desde el porche de mi casa, observando a lo lejos un campo de girasoles, con una margarita en la mano, escucho el aislado sonido de una canción, una vida, un amor, con el amargo sabor del recuerdo, de un desencuentro en la Balma.