domingo, 14 de julio de 2019

LOS MISTERIOS DE LA NOCHE DE SAN JUAN


LOS MISTERIOS DE LA NOCHE DE SAN JUAN

A pesar de su tremenda popularidad actualmente, las raíces de la celebración de la Noche de San Juan se pierden en el tiempo y no se conocen con absoluta certeza. Esta celebración tiene lugar en prácticamente toda España y muchos otros lugares del mundo y reúne a miles de personas durante la madrugada del 23 al 24 de junio en torno a una hoguera (a poder ser en una playa). Durante la última década se ha convertido en una divertida fiesta popular pero antes de eso se le concedía un significado religioso y, mucho antes, uno pagano, conocido también como la noche del fuego o de las brujas. Los antiguos celtas llamabas a esta noche Alban Heruin.




Las religiones antiguas daban una gran importancia al comienzo y final de las estaciones, que marcaban su cosecha y ritmo de trabajo, y al fuego. Por ello, la proximidad del solsticio de verano y la presencia de hogueras no parece ser algo casual. Aunque puede asociarse con la cultura celta y no es descabellado pensar que fueron ellos quienes popularizaron esta celebración, las llamas eran un poderoso símbolo de purificación o fertilidad, entre otros. Durante esa noche se celebraban rituales que buscaban atraer la buena suerte, espantar a los espíritus malignos, asegurar las cosechas o aumentar la fertilidad de las mujeres.



EL FUEGO Y EL AGUA

El fuego es un símbolo importante para este día ya que se utilizaba en los rituales ancestrales de esta noche, por ser representación del sol que ese día se mantiene por más tiempo en la tierra, además por ser un elemento purificador que libera de la mala suerte y transformador, se invita a lanzar en él un papel con una lista de cosas que queremos dejar atrás en nuestras vidas y quemándose en esa hoguera, lograr que se transforme y la energía vuelva a donde tiene que ir.

El agua también es un símbolo primordial para esta celebración, ya que simboliza la fertilidad y pureza, se considera que a partir de las doce de esta noche el agua es milagrosa, cura enfermedades y proporciona la felicidad. Los ritos de las nueve olas, hacer agua de rosas o flores y bañarse con esa agua desnudos esa noche para encontrar pareja o tener hijos.
Otra parte del ritual importante son las hierbas ya que quintuplica las propiedades curativas de esa noche, el tomillo, el romero e incluso la hierba de San Juan se utilizan este día para hacer remedios.



UN ROMANCE ENTRE LA LUNA Y EL SOL.

Pero ¿cuál era el motivo de celebración aquella noche? Una de las teorías sostiene que, ya que a partir del solsticio de verano los días se van acortando cada vez más, la reunión en torno a las hogueras buscaba extender el máximo tiempo posible la presencia de luz y dar ánimos al Sol, que iría agotándose hasta volver con las fuerzas restauradas en el solsticio de invierno para estirar los días de nuevo.

Otra teoría posible es que existía la creencia de que el gran astro estaba enamorado de la Luna (o de la Tierra, según a quién se pregunte), por lo que en el solsticio de verano se negaba a abandonar a su amada. Así, la noche más corta del año sería la fecha idónea para que la gente celebrase su amor y se explicaría el elemento romántico que parecía existir en torno a la actual Noche de San Juan. Esta explicación hace que cobren más sentido los encantamientos y rituales relacionados con la fertilidad y el amor.


 LA FIESTA CRISTIANA

San Valentín, Navidad o Halloween demuestran cómo la religión cristiana reconvirtió las fiestas y creencias paganas y las hizo suyas con el fin de facilitar así la conversión de los otros pueblos. 



Con la propagación de las ideas cristianas, la Noche de San Juan se mantuvo, pero perdió su carácter mágico e incorporó la historia del nacimiento de Juan Bautista, cuentan que Zacarias, un sacerdote casado con Isabel, personas ya mayores y sin descendencia, un día mientras rezada en el santuario, el ángel Gabriel se le presentó anunciando que tendría un hijo con su esposa Isabel, Zacarias dudo, por lo cual el ángel lo dejo sin voz hasta que todo eso ocurriera.

Pasado el tiempo de la gestación, Zacarias encendió una hoguera para anunciar a sus parientes el nacimiento de su hijo, Juan Bautista, que sospechosamente coincidía con la Noche de San Juan. Lo paradójico del asunto es que en realidad no debería festejarse, porque el “dies natalis” (cumpleaños, aniversario) de los santos siempre ha sido el de la muerte, menos para Juan Bautista. Pero independientemente de esto los cristianos del medievo encendían grandes hogueras y celebraban diversos ritos a su alrededor ese día.
Lo más probable es que la fecha fuese elegida a propósito para coincidir con el solsticio y se mantuvieran las hogueras como parte de la celebración para crear puntos en común con los pueblos paganos.

Durante la época medieval, cuando la religión cristiana estaba en pleno apogeo en Europa, los creyentes encendían hogueras y celebraban el nacimiento de San Juan Bautista con diversos ritos en torno al fuego entre los que siempre estaba presente la señal de la Cruz. Con el tiempo la estricta supervisión de los religiosos se relajó y estas fiestas adquirieron un carácter más popular que incluía otras costumbres como vestir de blanco (color símbolo de pureza al igual que el fuego), entrar en el mar y saltar olas para atraer la buena suerte o saltar sobre la hoguera.

El paso del tiempo ha actualizado la Noche de San Juan y ya no es ni la serie de ritos paganos de la antigüedad ni la celebración cristiana de hace siglos. En España, cada ciudad o pueblo tiene sus particularidades a la hora de celebrarla y esta ha llegado a traspasar la península. En países latinoamericanos como Perú o Colombia, por ejemplo, la Noche de San Juan es llamada Inti Raymi, una fiesta en honor al dios Sol inca que tiene lugar coincidiendo con el solsticio de invierno del hemisferio sur.


RITUALES Y TRADICIONES DEL DÍA DE SAN JUAN.

Pasar por encima del fuego en la víspera de San Juan es una de las formas más habituales de celebrar esta festividad la tradición marca saltar siete veces,  escribir deseos en un papel y quemarlo, lavarse la cara en el agua del mar justo a medianoche para conservar la salud y la belleza durante todo el año. Pero, de acuerdo a la tradición, el hechizo dejaría de ser efectivo si después de bañar el rostro la persona se mira al espejo. Dormir con tres patatas bajo la almohada es una superstición propia de la Noche de San Juan. Una de las patatas debe estar entera, otra rasgada y la última sin piel. Al día siguiente se debe introducir la mano bajo la almohada y extraer una de las piezas: si se saca la patata entera, el futuro estará lleno de prosperidad; la patata marcada reflejaría una alternancia de momentos positivos y desdichados; por último, la patata sin piel simbolizaría la mala suerte. También existe un ritual para vaticinar el futuro de la relación entre dos personas. Consiste en colocar un par de agujas en un cuenco profundo lleno de agua y dejarlas flotar libremente. Si los alfileres se separan, se supone que la relación no va por buen camino y que se producirá un distanciamiento, mientras que si se unen, ambas personas permanecerán juntas. Hacer una cruz en los árboles a medianoche para que se cumplan las promesas y se mantengan durante toda la vida. Poner siete velas en una superficie cubierta con una tela roja para atraer la pasión, el valor y la protección, entre otras virtudes. Enterrar un trozo de vela que haya ardido durante la Noche de San Juan para pedir la fertilidad de la tierra y de las cosechas. Encender dos velas rojas en el dormitorio y quemar con ellas un papel que incluya el nombre de una persona deseada. Recoger nueve flores de cualquier tipo y colocarlas bajo la almohada para tener sueños que desvelen aspectos sobre el futuro. Beber agua de un manantial recogida la mañana siguiente de la Noche de San Juan para ahuyentar el mal de ojo. 


LA NOCHE DE SAN JUAN EN PUERTO RICO

Como en España, cada 23 de junio a la medianoche muchos puertorriqueños y creyentes en distintas partes del mundo celebran la tradicional Noche de San Juan.
Según la tradición, que tiene raíces religiosas y paganas, las personas optan por zambullirse de espalda en cuerpos de agua (playas, ríos o hasta en piscinas) el 23 de junio a las 12 de la media noche. En Puerto Rico es una festividad muy arraigada.


La celebración se hace en honor al santo patrón de la capital puertorriqueña, que es  el único santo del catolicismo al que la Iglesia conmemora el día de su nacimiento y no de su muerte. Son muchas las tradiciones que nos unen, la pena, es que son también muchos los años que nos separan, voto por seguir recordando nuestras tradiciones, y acortar así la distancia de los años que nos distancian. Un abrazo Puerto Rico.

Aingeru Daóiz Velarde.-






SAGA DEL NUEVO MUNDO.


SAGA DEL NUEVO MUNDO.

Me complace presentar la novela de Silvia Sanfederico Roca, miembro de nuestro grupo de Facebook POR LOS CAMINOS DE HISPANIA, lo cual nos honra especialmente, y decir que se trata de la saga completa que incluye los libros "Ángeles del Nuevo Mundo" y "La unión de dos continentes". 

En el Nuevo Continente, a mediados del siglo XVIII, la Compañía de Jesús defiende a los indios guaraníes de los abusos de los portugueses, que tratan de capturarlos para venderlos como esclavos. Isabel es una joven indígena que junto a su familia vive en la reducción Santísima Trinidad del Paraná, Misión regentada por el padre Enrique. El padre Enrique ha dedicado toda su vida a proteger a los indios de la esclavitud. ¿Logrará el jesuita salvar a su gente de la maldad de los que solo buscan en América la riqueza, o por el contrario todo su mundo se derrumbará dejando a su pueblo en manos de los colonizadores? Esta saga está basada en hechos históricos, mezclándose en ella personajes reales con otros ficticios, y la historia se desarrolla en escenarios que han existido, algunos de los cuales todavía se conservan.




Sobre la escritora, hay que decir que empezó a escribir ya desde muy joven, algunos cuentos con solo 12 años, pero realmente empezó a escribir novelas hace cinco años, cuando en su espíritu autor empezó a materializarse el duende de la creación literaria y la divulgación de un proyecto para compartirlo y despertar el interés por la lectura, que como si de un cuadro se tratara, le da el matiz del color a flor de piel de la sensibilidad y los sentimientos, con las pinceladas precisas que diferencian una buena obra,  trasladando a la época, el rigor de histórico transformado en novela, con un lenguaje sencillo y ameno que facilita el disfrute de la lectura. Aunque cada lector, puede interpretar diferentes conceptos, la novela no puede considerarse como un juicio histórico, sino más bien como una exposición de sensaciones humanas encontradas en el contexto del tiempo histórico que les tocó vivir a los protagonistas, y ahí, se encuentra la diferencia de un buen concepto literario, y una especie de doctrina sin rigor, huyendo de mitos y tópicos cuya única intención no sea más que la de patalear en el sentido de la sinrazón.


Actualmente, Colabora con la revista "El Club de la Fábula", donde escribe reseñas y relatos de fantasía y ciencia ficción. A  participado además  en diversas antologías, publicando poemas y relatos, y actualmente participa también en la antología solidaria Fuera de Tiesto, que se publicará en breve, con su cuento "La luciérnaga".


Su idea de divulgación literaria, por el momento, sigue el camino de la autoedición, aunque según sus propias palabras, no descarta a ninguna editorial, ni está en contra de ellas, por lo que sus publicaciones las podemos encontrar en Amazon. En lo referente a las redes sociales, nuestra autora tiene una página dedicada a Historia y literatura, se llama "Ángeles del Nuevo Mundo - La Isla de Árum", pero también la podemos  encontrar en Twitter como @SSanfederico 


jueves, 11 de julio de 2019

UNA LEYENDA EN LAS HURDES


UNA LEYENDA EN LAS HURDES.

Desde los grandiosos pizarrales que rodean  Las Hurdes, la enigmática tierra extremeña perdida entre los valles y dehesas de los Duques de Alba, en los confines de Cáceres y Salamanca,  se cuentan leyendas centenarias al calor de una lumbre en la noche, en cualquier hogar de los que forman parte del paisaje del que salen de las entrañas de la tierra tradicionales casas de pizarra,  que dan un color peculiar de arquitectura negra a los más de cuarenta pueblos y alquerías,  observadas desde unos miradores que quitan la respiración, donde un mar de sierras, dan color a bosques de encinas, pinos, castaños, y algunos árboles como madroños, cerezos y olivos, aparte de brezos y jaras, y a una tierra tan retorcida, que hasta los cinco ríos que la refrescan,  han de acariciarla serpenteando y dando forma a unos espectaculares meandros que hacen perder el sentido de la razón y el tiempo, con la mirada perdida en el pensamiento del horizonte.





Mi finalidad, era pasar unas vacaciones en la casa de un amigo de mi padre, y aprovechar para recopilar historias de la zona y sus pueblos y paisajes, y encontrar ideas para escribir, pero sobre todo, empapar mi alma de la armonía de la soledad y el matiz del  silencio, en un tiempo en el que el desamor, hace estragos, y los malos sueños nocturnos, no me dejaban encontrar la paz.



El color de la noche, da color también a su leyenda, y el calor del fuego, acompañados por el sabor de un vino de pitarra de la tierra, y un generoso plato de la mano a la vez de unos matajambres  y queso untados con la excelente miel robada a la naturaleza, desmitifican la superstición de la tierra sin pan que nombraba Buñuel en blanco y negro, y entre trago,  bocado, ensalada de naranja y limón,  habla y más trago, mi amigo Panojo me contaba las historias de la España negra de las Hurdes, con una pasión envalentonada por el caldo de la tierra, del que íbamos dando ya buena cuenta.



La efusión de Panojo, rollizo y de tez oscura, empezaba a mal hacerse entender en el habla, debido posiblemente al abuso en cierta manera del sabor del vino, pero me recordaba las palabras de Unamuno, cuando decía eso de “Sí, es hondamente humano el que estos pobres hurdanos se aquerencien y apeguen a aquella tierra que es, más que su madre, su hija”…Panojo no paraba de hablar, y como si del tío Ignacio se tratara, aquel guía que acompañó a don Miguel, a Maurice Legendre y Jacques Chevalier en su viaje a las Hurdes a principios del pasado siglo, y del que daría buena cuenta en sus “Andanzas y visiones españolas”, me contaba al detalle las paisajes, usos y costumbres, de aquella tierra dura,  y las más de las veces, poco grata, de la que el valor y el trabajo del hombre, sacaba el escaso fruto para hacer valer su sustento día a día, me hablaba de la relación del hombre y la mujer de Las Hurdes con la superstición y la naturaleza …quizás, de esa dureza extremeña, se hayan forjado las almas y el valor de los nobles hombres y mujeres que salieron de esta tierra para conquistar el mundo, y me hace ensoñar el valor del nombre de extrema, y dura, tierra de conquistadores…


Una de las historias que me contaba Panojo, era la de “La Bravía Jurdana” una moza que cortó la lengua a un pastor por quitarle la honra, con las mismas tijeras que éste había en la tienda de la agredida, para que no alardeara de la afrenta ante la ausencia de su esposo, cuando este volviera de la guerra…el pastor, que era mago, la convirtió en una acumulación de rocas a los pies de un pico, lo que se viene a llamar “La canchalera encantada”, y que  hoy día aún espera una noche de San Juan para librarse de su encantamiento. Historias de un soldado que regresaba a su pueblo, y del que no encontraron más que restos de la ropa y las botas, u otras como la aparición de un demonio y otras, que me sonaban más a fábulas de la España profunda de la sinrazón.



Y razones me daba Panojo, con pelos y señales, para apartar de mi pensamiento las oscuras historias que se cernían sobre la comarca de Las Hurdes, alimentadas desde la memoria de los tiempos, que hablaban, y más que hablar, escupían con violencia pensamientos nada favorables a la tierra y sus gentes, dejando referencias escritas sobre sus habitantes, sus leyendas, sus secretos y sus misterios, coloreando de tinieblas el entorno de la imaginación de la tierra sin tierra o de la tierra sin pan…de repente, empezó a sonar fuerte el viento, y Panojo decidió salir a apañar a los animales del corral, para prevenir por si acaso amenazara tormenta fuerte, y me advirtió que a su regreso daríamos cuenta de otro jarrón de caldo de buen vino, y algún matajambre que quedaba, para acabar de contarme la verdadera naturaleza de aquella tierra, y las andanzas de sus gentes.  



Tardaba un poco Panojo, y la ventolera crecía, y decidí salir para ver si mi amigo y anfitrión necesitaba que le echara una ayuda de mi torpe mano, y al llegarme a la entrada del corral, le di un grito para advertirle, y me dijo desde dentro que no era menester, ya que poco podía hacer yo si no era médico de mulos, ya que a la mula le había dado por parir, y estaba allí con dos vecinos y una partera entendidos en la faena, con lo cual, decidí apartarme, y volver a la casa a esperar la hora buena.

Me serví otra jarra del excelente caldo de pitarra, para ir matando la noche y un poco la inquietud de la circunstancia de la ventolera, que parecía arreciar con más violencia, y me sumergí en los pensamientos de aquella tierra extremeña que antaño fuera frontera entre el mundo cristiano y el musulmán. Vasco Núñez de Balboa, Hernán Cortés, los hermanos Pizarro, Francisco de Orellana, Pedro de Valdivia, Inés Suárez, los hermanos de Alvarado, Francisco Martínez Vegaso y un largo etcétera de nombres que han dado rúbrica a la historia de Hispanoamérica. Se descubaría el Pacífico, se conquistaba México-Tenochtitlan, se derrocaba al imperio azteca que ejercía la barbarie, se fundaba Lima, Guayaquil, y Santiago de Chile y se navegaba el Amazonas y un sinfín de hazañas de la larga lista de valientes conquistadores extremeños que dejaban el nombre de sus pueblos en la América española, a parte de la firma de su tierra y la nobleza de su sangre que la historia jamás podrá igualar, ni siquiera de lejos, y me dio también por pensar, que si algún día al ser humano le diera por conquistar Marte, de seguro que la comitiva iría capitaneada por algún extremeño con temple. 


El temporal de viento cesó de golpe, como si no hubiera existido, y de repente escuché tres golpes descomunales en la puerta…me quedé paralizado, y esperé unos momentos en preguntar.
-¿Quién va?...

No obtuve respuesta, y al poco, un bramido inhumano parecía venir a lo lejos, e intuí que sería del corral, y de la mula paridera que ya había dado su legado al mundo…me levanté, un poco inquieto, la verdad, y con cierto cuidado, abrí la puerta. No había nadie, la noche tampoco permitía ver más allá, y opté por dirigirme a la corrala de Panojo. El sitio estaba bastante oscuro, apenas alumbrado por una pequeña luz en la pared, y tampoco parecía haber nadie más allí, aparte de la mula ya parida, por cierto, con lo que decidí volver de nuevo a la casa, aunque extrañado, pues no había señal ni escuché respuesta al preguntar por mi amigo Panojo, ni por si había alguien más por allí…llamé a la puerta de las dos casas contiguas, sin obtener tampoco respuesta, y pensé que lo mejor sería esperar en casa de Panojo la nueva de algún acontecimiento sin importancia.




No había dado tres pasos, cuando escuché a mi espalda un balido estentóreo que me sobresaltó, y me quedé paralizado. Giré un poco mi cuerpo con toda la tranquilidad que pude encontrar en mi alterada voluntad, con precaución, y pude ver con total y absoluta claridad la imagen de un monumental macho cabrío de enormes cuernos que  permanecía yerto, con unos ojos de mirada desorbitada que me atravesaban, y con una voz cavernosa que me dijo…
-En tus sueños me has buscado, ya me has encontrado, demórate un solo instante, y devoraré de ti hasta el último suspiro de tu voluntad…


No hizo falta que lo dijera dos veces, porque salí corriendo todo lo que me daban las piernas hacia el portón entreabierto de la casa de Panojo, con tan mala fortuna, que con la prisa por entrar y ponerme a salvo, me di de frente contra el marco de la puerta con tal brutalidad, que perdí el sentido, y las ganas de recuperarlo.

Desperté ya a la amanecida, dolorido, y posiblemente sedado por algún condumio o brebaje que me habría suministrado la misma mujer que atendió a la mula la noche anterior, y que a buen seguro, fue la que me remendó un formidable siete que me había hecho con el golpetazo de la noche. La miré agradecido, y me puso un dedo en los labios para que guardara silencio. Se trataba de una mujer de mediana edad, pequeña, oscura de piel como las piedras de la casa, casi se diría que formaba parte de ellas, como una más, silenciosa, fría, seria, y a su lado, observándome en silencio, el Panojo…antes de pronunciar la angustia de una sola palabra, me hizo con un gesto que callara, y me dijo, apenas en un susurro…

-El Machu Lanú. A veces, amigo mío, Las Hurdes guardan leyendas, que se convierten en realidad. La belleza de una tierra y el amor a ella de sus gentes, es algo tan profundo, que ni siquiera el ángel caído del cielo en la desgracia, podrá jamás borrar, por muchas veces que lo intente.


Dicen bien, cuando dicen, que en los caminos de Las Hurdes,  nadie está solo siempre del todo, no hace falta más, que contener un momento la respiración, girar leve y lentamente la cabeza, mirar un poco de reojo por encima del hombro, sin fijar demasiado la mirada, no vaya a ser que te susurren un mal pensamiento al oído, y de un mal sueño, se haga una fatal  realidad.

Aingeru Daóiz Velarde.- 




domingo, 30 de junio de 2019

LA ÚLTIMA CENA, DE LEONARDO DA VINCI


LA ÚLTIMA CENA,  DE LEONARDO DA VINCI

“La última cena”, o Cenacolo Vinciano, es una de las pinturas más famosas del mundo,  un mural de 460 cms. de alto por 880 cms. de ancho, ejecutado al temple y óleo sobre dos capas de preparación de yeso, fue pintada por Leonardo Da Vinci entre 1495 y 1498 en la pared del convento Dominico de Santa Maria delle Grazie en Milán, Italia, por encargo del duque Ludovico Sforza, conocido como Ludovico el Moro, quien fuera mecenas de Leonardo da Vinci,   y nos muestra, uno de los momentos más dramáticos en la vida Jesús “El Nazareno”,  acompañado de sus discípulos y antes de realizar la sagrada ceremonia de la Eucaristía por primera vez, anuncia que uno de sus doce discípulos lo traicionará… Para la creación de esta obra única, Leonardo realizó una investigación exhaustiva creando una infinidad de bocetos preparatorios. Leonardo abandona el método tradicional de la pintura al fresco, pintando la escena "al seco" en la pared del refectorio. Se han encontrado rastros de láminas metálicas de oro y plata que son testimonio de la voluntad del artista de hacer las figuras de una manera mucho más realista incluyendo detalles preciosos.





Sobre esta pintura, existe una portentosa lista de secretos y leyendas asombrosas, algunas de ellas con la intención posiblemente de llevar la historia de la pintura al plano de la conspiración, por lo menos, eso pensarán algunos, y puede que no les falte razón, y aquí, vamos a enumerar algunas de ellas, con suerte, las más importantes, el resto, las dejaremos para el silencio del absurdo.

Cuando se conoció el encargo de que Leonardo da Vinci, iba a representar la última cena, el cenacolo,  y necesitaba modelos para representar a Jesús y a los doce apóstoles, se presentaron una gran cantidad de personas de forma voluntaria, y Leonardo, quiso empezar por elegir al personaje de Jesús, por lo que escogió a un joven de unos 20 años, de cara inocente, libre de las cicatrices de la vida, y cuyo rostro reflejaba la paz, tal y como venía escrito en los Hechos, Leonardo reflejó la intensidad de un  corazón bueno, capaz de compadecerse de las penas de las criaturas, capaz de comprender que, para remediar los tormentos que acompañan y no pocas veces angustian las almas en este mundo, el verdadero bálsamo es el amor, la caridad, un rostro y una figura que mostrara e hiciera sentir que todos los demás consuelos apenas sirven para distraer un momento, y dejar más tarde amargura y desesperación, como si todo aquel que al observar al principio la imagen, y tuviera un inconveniente que se interpusiera entre él y su descanso, al estar a la mira, fuera progresivamente transformando sus sentimientos en una oportunidad que acabara por transformar su vida… Da Vinci, elegía siempre con especial cuidado a sus modelos y quería que sus caras fueran la expresión de sus almas.


Terminada la figura de Jesús, Da Vinci, siguió buscando más modelos para representar al resto de los apóstoles, pero pensó en dejar hasta el final, al otro de los rostros más difíciles y complicados para personificar otro de los sentimientos de la condición humana, el rostro de la ingratitud y la felonía,  la avaricia y la maldad, el odio y la villanía, la frialdad y la dureza, a la postre, un rostro para Judas Iscariote, capaz de vender su traición por treinta monedas de plata en el huerto de Getsemaní.


Recordemos que fue un encargo que le hizo el duque de Milán, Ludovico Sforza, en el año 1482. Pero no fue hasta el año 1495 cuando Leonardo empezó el encargo, tardó algunos años en terminar, pero desde que empezó a hacer los bocetos en el taller, Leonardo tardó seis años en pintar a los once apóstoles, y cuando le tocó el turno de figurar a Judas Iscariote, buscó sin suerte a su modelo que evocara el rostro de la oscuridad y la impía conciencia, desesperado, un amigo le dijo que había encontrado al perfecto Judas que buscaba en los calabozos de Roma, un condenado a muerte, de pelo largo y mirada maltrecha y asesina, marcada por los estragos de la mala vida, al que permitieron bajo custodia, trasladarse al estudio del pintor durante el tiempo necesario para terminar su trabajo.

Jornada tras jornada de trabajo, el perfecto Iscariote posaba en silencio al tiempo que el maestro Leonardo mezclaba colores y plasmaba el rostro perfecto, y cuando acabó, dispuso que devolvieran a los calabozos a su desgraciado modelo, y éste, desesperado, cayó de rodillas ante el pintor, y le dijo…-Leonardo, mira en el interior de mi rostro, ¿no me reconoces?- Da Vinci, atónito, negó reconocerlo, nunca jamás había visto a aquel desgraciado, y el reo le dijo entre llantos de abatimiento y lamentos, -Soy yo, aquel joven que hace siete años elegiste para ser el modelo de Cristo nuestro Señor, mira la deriva que ha tomado mi vida, y la bajeza de mi caída, ayer fui Jesús, y hoy, soy Judas Iscariote-.




Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los apóstoles y les dijo -Yo tenía gran deseo de comer esta Pascua con vosotros antes de padecer. Porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que sea la nueva y perfecta Pascua en el Reino de Dios, porque uno de vosotros me traicionará- . La revelación de Jesucristo, causa sin duda una enorme consternación en los doce seguidores de Jesús. Por ello, Leonardo Da Vinci en esta pintura intentó representar las distintas reacciones individualizadas de cada uno de sus apóstoles, intentando reflejar los movimientos del alma donde unos se asombran, otros se levantan porque no han oído bien, otros se espantan, y, finalmente, Judas parece retroceder al sentirse aludido, y derrama el salero, espantado por las palabras de Jesús Un salero que el maestro italiano no lo representó como una escudilla, como se dice en las escrituras,  sino como un pequeño cuenco que Judas Iscariote vuelca sin querer con el brazo, derramando la sal sobre la mesa. El hecho se ha asociado con la mala suerte debido a que este mineral era antiguamente muy preciado tanto por su simbolismo, ya que la Iglesia Católica empleaba la sal para el agua bendita e incluso constituye un símbolo de preservación de la Santidad en Jesús: la Sal de la Tierra.


LA DISPOSICIÓN DE LOS COMENSALES

En la pintura, cuya escena está representada en una perspectiva lineal, Jesús aparece relativamente aislado al medio,  mientras que los 12 discípulos aparecen en cuatro grupos de tres. De izquierda a derecha, según un supuesto manuscrito del mismo Leonardo Da Vinci hallado en el siglo XIX, los personajes bíblicos serían los siguientes: Bartolomé, Santiago el Menor y Andrés, en el primer grupo; en el segundo Judas Iscariote con pelo y barba negra y una bolsa de monedas en la mano, que además destaca el hecho de que Judas, a diferencia de la tradición iconográfica, no es separado del grupo, sino que está integrado entre los comensales, en el mismo grupo que Pedro y Juan. Simón Pedro empuñando un cuchillo en una de sus manos, haciendo alusión a lo que ocurrirá durante el apresamiento de Jesús,  y Juan, el único imberbe de este grupo, y sobre éste, otro detalle significativo a recordar, y es que lleva un collar de oro. 

Cristo aparece en el centro; Tomás, Santiago el Mayor y Felipe, también sin barba, aparecen por su parte en el tercer grupo; y, finalmente, en el último grupo, Mateo, con una barba muy corta, Judas Tadeo y Simón el Zelote…pero, se nos ocurren un par de preguntas, ¿por qué se sientan todos en el mismo lado en la Última Cena?... Esta disposición iconológica, que responde a la visión del espectador y no a la "realidad" de una cena, se convierte en canónica y así se representa la última cena en los cenáculos de Florencia, y la siguiente pregunta es, si en Juan 13, dice la Biblia que “Y uno de sus discípulos, a quien Jesús amaba, estaba reclinado en el pecho de Jesús”, y sabido es que el discípulo en cuestión es Juan, y así aparece en todas las representaciones de la última cena, ¿porqué razón aparece aquí recostado al lado opuesto, e imaginariamente en perspectiva global, vemos representada una gran M o una doble M? …Especulaciones aparte, y sin comentar los títulos y autores en los que se basa la extensa literatura novelesca al respecto, en la que, se intenta argumentar que Leonardo dejó reflejado un gran secreto en el cuadro que de ser descubierto y sacado a la luz destruiría los cimientos de la Iglesia tal como la conocemos, si me permiten, dejaremos las preguntas, en la ingratitud del silencio de la respuesta, para que cada cual, la busque, si tiene interés, pero hablaremos un poco sobre esto…




EL MITO DE LA MUJER

Vayamos ahora, entonces,  a dar un paseo por la leyenda más conocida de La Última Cena, de Leonardo Da Vinci, debatida hasta la saciedad,  y que ha despertado una tormenta literaria, de la cual, tenemos una parte en la Bibliografía del artículo por si a alguien le interesa, y se trata de la imagen que figura a la derecha de Jesús de Nazaret, o a nuestra izquierda si miramos la pintura de frente, y es que según se observa de forma detenida, vemos lo que parece la imagen de una mujer, es decir,  no sería en realidad el apóstol Juan, sino que una figura femenina, más concretamente la mismísima María Magdalena. En efecto, si se compara la supuesta figura del apóstol Juan con el resto de los discípulos, para algunos parece claro que Leonardo representó en realidad a una mujer, ya que toda la figura es claramente femenina, ya que su cabello es largo y elegante, sus manos son pequeñas, los rasgos del semblante son finos y agradables.



El discípulo amado, o el discípulo a quien Jesús amaba es una expresión que aparece seis veces en el Evangelio de Juan para denominar a uno de los discípulos del grupo original de seguidores de Jesús de Nazaret, y que no aparece en ningún otro de los evangelios, y su alrededor se organizó una comunidad cristiana que se distinguía de las demás por tener una cristología más elevada, y sobre el que existen diversas teorías sobre la identidad de este discípulo, aunque la tradición lo ha identificado con el apóstol Juan, fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor, pero, por otro lado, de los evangelios se desprende que María Magdalena sentía un gran amor por Jesús. Había sido librada por él de siete demonios, le seguía como discípula, le asistía con sus bienes (Lc 8,2-3) y estuvo con María, la Madre de Jesús, y las otras mujeres cuando Jesús fue crucificado (Mc 15,40-41 y par.).

 Fue, según los evangelios, la primera a la que se le apareció Jesús después de la resurrección, tras buscarlo con lágrimas (Jn 20,11-18). De ahí la veneración que ha tenido en la Iglesia como testigo del resucitado, y aunque de estos pasajes no se puede deducir ni que fue una pecadora, ni mucho menos que fue la mujer de Jesús, ciertamente, aquellos que sostienen esto último acuden al testimonio de algunos evangelios apócrifos. Todos ellos, quizá con la excepción de un núcleo del Evangelio de Tomás, son posteriores a los evangelios canónicos y no tienen carácter histórico, sino que son un instrumento para trasmitir enseñanzas gnósticas, una serie de escritos con revelaciones secretas de Jesús a sus discípulos después de la resurrección, Mariam (o Mariamne o Mariham; no aparece el nombre de Magdalena salvo en unos pocos libros) es la que entiende mejor esas revelaciones. Por eso es la preferida de Jesús y la que recibe una revelación especial. La oposición que en algunos de estos textos (Evangelio de Tomás, Diálogos del Salvador, Pistis Sophía, Evangelio de María) muestran los apóstoles hacia ella por ser mujer refleja la consideración negativa que algunos gnósticos tenían de lo femenino y la condición de María como discípula importante.

Sin embargo, algunos quieren ver en esta oposición un reflejo de la postura de la Iglesia oficial de entonces, que estaría en contra del liderazgo espiritual de la mujer que proponían estos grupos, era como una especie de conflicto de doctrinas: las de Pedro y otros apóstoles frente a las que estos grupos gnósticos exponían en nombre de Mariam. En cualquier caso, el hecho de que se recurra a María es una forma de justificar sus planteamientos gnósticos.

En otros evangelios apócrifos, especialmente en el Evangelio de Felipe, Mariam (esta vez citada también con el nombre de origen, Magdalena) es modelo de gnóstico, precisamente por su feminidad. Ella es símbolo espiritual de seguimiento de Cristo y de unión perfecta con él.

En este contexto se habla de un beso de Jesús con María (si es que el texto hay que entenderlo realmente así), simbolizando esa unión, ya que mediante ese beso, una especie de sacramento superior al bautismo y la eucaristía, el gnóstico se engendraba a sí mismo como gnóstico, pero el tono de estos escritos está absolutamente alejado de implicaciones sexuales. Por eso, ningún estudioso  entiende estos textos como un testimonio histórico de una relación sexual entre Jesús y María Magdalena, pero he aquí que resulta que ni siquiera los cristianos de la época se vieron obligados a polemizar para defenderse de ella, aunque resurja cada cierto tiempo como una gran novedad, y aquí dejamos testimonio

Siguiendo con esta litigada conjetura, la escritora y abogada Vittoria Haziel publicó un presunto documento de Leonardo Da Vinci en el que el genio del renacimiento decía reconocer la existencia de una mujer al lado de Cristo, fomentando las reflexiones que aseguran que esta mujer es la misma María Magdalena. Según algunas publicaciones novelescas, Da Vinci habría intentado revelar con su famosa pintura dos secretos, el primero es que  sí había mujeres en la cena, como era común en las comidas de festividades, aunque esta cena era especial, ya que era la despedida de Jesús con sus apóstoles,  y el segundo, que su  y su discípulo amado, era en realidad María Magdalena.

La literatura, da paso a la especulación, y el filón que representa la pintura de Leonardo, alimenta sin duda esa misma especulación con otro enigmático dato,  un nudo que aparece en un extremo del mantel. La palabra “nudo” en italiano hace referencia a un vínculo ”vincolo”, o por lo menos, eso han querido suscitar,  por lo que Da Vinci con este detalle estaría dando un indicio que en la mesa existe un vínculo muy especial, y  para algunos es un símbolo que significaría que hay una mujer presente en la mesa (sería María Magdalena al lado de Jesús), y sin embargo, para otros significaría la firma de Leonardo Da Vinci en el cuadro. En esa época, los autores no firmaban sus obras, así que el nudo podría ser la representación del autor. La palabra “nudo” significaba en italiano “vincolo”, como ya se ha dicho antes,  que es una palabra parecida a “Vinci” que es el pueblito donde nació Leonardo. Ahí podría estar  la conexión.


Al mismo tiempo, en la escena, podemos observar a casi todos los discípulos parecen estar en una actitud inquieta, contrariada,  de sorpresa y de indignación, excepto Jesús y la supuesta María Magdalena, que se encuentran en un estado de total serenidad lo que hace sugerir o especular también que Da Vinci quería decir que esta persona no es Juan, sino María Magdalena, y que como elegida de Jesús, conoce de antemano todo lo que él piensa y lo comparte con ella, y digo que puestos a especular, la imaginación es libre, ¿porqué no podría saberlo también su discípulo amado, Juan?...



SIGUIENDO CON OTROS ENIGMAS Y CURIOSIDADES
En “La última cena” existen también otras peculiaridades como que no se ve ningún cáliz sobre la mesa o que Judas es el único apóstol que aparece vestido con ropas de 3 colores. Un par de misterios más de uno de los cuadros más enigmáticos de la historia del arte.


El mundo de la música también se ha entrometido en la obra. En 2007 el músico italiano Giovanni Maria Pala hizo una canción de 40 segundos basándose en supuestas notas musicales escondidas en la obra, en una especie de pentagrama imaginario, y utilizando como notas los panes sobre la mesa, y las manos de los personajes, interpretada de derecha a izquierda, tal y como leía Leonardo…



En esta última cena, Da Vinci no pinta el pan ni el vino, contradiciendo las escrituras bíblicas en Juan 6:51-58 en donde se leen frases dichas por Jesús como: “Este pan es mi carne”; “porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”.

Para continuar, diremos que en esta obra, Leonardo utilizó una técnica nueva en vez de la que se empleaba habitualmente para hacer los frescos. En vez de utilizar yeso húmedo usó una técnica de su propia invención a base de yeso seco. Obtuvo una gama de colores más amplia de lo habitual, pero poco después empezó desprenderse. Desde entonces se está buscando una solución, otra curiosidad, es que Jesús no tiene pies, pero Leonardo sí pintó los pies, lo que ocurre es que hacia 1650 a alguna mente “privilegiada” se le ocurrió la idea de que en esa pared debería haber una puerta y se llevó los pies de Cristo por delante. En algunos lugares comentan este hecho con humor dando gracias porque a este individuo no se le ocurriera abrir una ventana…otra cuestión, es que se comenta también  que Leonardo se pintó a sí mismo en la figura de Judas Tadeo.

De hecho, la figura de Judas Tadeo tiene algunos rasgos que recuerdan al propio Leonardo, aunque cuando Leonardo pintó La última cena o el Cenáculo, tenía unos 40 años, y el rostro representado aparenta muchos más. Otra enigmática cuestión es que ninguno de los apóstoles aparece con aro de santidad, cosa extraña ya que hasta entonces siempre se representaba con el aro. Leonardo decidió retirárselo a todos, incluso a Jesús, y además, la pasión que sentía Leonardo por la ciencia la dejó claro, según algunas teorías, representando al apóstol Simón como uno de los bustos más reconocibles del mundo, el de Platón. De esta manera, hubiera podido dejar claro el artista que anteponía la ciencia a la religión…

Para terminar con la vorágine Davinciana, una de las teorías más alocadas, es la de la investigadora del Vaticano Sabrina Sforza Galitzia. Ella dijo que de acuerdo a estudios matemáticos y astrológicos realizados a partir de la pintura, encontró una predicción catastrófica: el mundo terminará debido a una inundación que sucederá entre el 21 de marzo y el primero de noviembre del año 4006…muchos no estaremos ahí para verificarlo, supongo, pero al paso que va la Humanidad, mucho me temo que esta Señora no acertará…será mucho antes.

CONCLUSIONES

No vamos a hablar aquí de las vicisitudes sobre la personalidad de Leonardo da Vinci, puesto que esto sería materia para otro extenso artículo, pero sí hablaremos sobre esta obra que nos ocupa, La última cena, la cual, sin ninguna duda,  es una de las obras más famosas del Renacimiento y, sin duda también, junto a la Mona Lisa es la obra más conocida de Leonardo, figura alrededor de la cual no cesan las especulaciones. Por ello, con el tiempo a la obra de Leonardo se le ha atribuido un carácter secreto y misterioso.

La literatura ha tenido mucho que ver por despertar el  interés por los supuestos misterios del fresco, y ha ido en aumento, pese a que se ha demostrado que la mayor parte de su base histórica está plagada de errores tanto históricos, como artísticos.

Es sobradamente conocido que Leonardo da Vinci concebía  la pintura como una ciencia más, a la que aplicaba su particular punto de vista y conocimientos sobre la filosofía, la geometría o la anatomía, y esta obra, no escapa de ninguna de esas disciplinas, y según estudios realizados por algunos investigadores, tal y como lo suscribe en su espectacular artículo Andrea Imaginario, especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia, queda absolutamente reflejado en el fresco de La Última Cena su concepción filosófica sobre la llamada triada platónica, muy valorada en aquellos años.

 La triada platónica estaría conformada por los valores de la Verdad, la Bondad y la Belleza, siguiendo la línea de la Academia Platónica Florentina, de Ficino y Mirandola. Dicha escuela de pensamiento defendía el neoplatonismo en oposición al aristotelismo, y pretendía hallar una conciliación de la doctrina cristiana con la filosofía de Platón. Las dos maneras de ver, o interpretar, la realidad: la lógica / materialista, que domina el pensamiento científico y se basa en las leyes físicas conocidas , y la intuitiva / trascendental, que contempla la posibilidad de una realidad no tangible, esa era la diferencia entre el aristotelismo y el platonismo.

La triada platónica está representada de algún modo en tres de los cuatro grupos de personajes, ya que el grupo donde está Judas sería una ruptura. Se presume, por lo tanto, que el grupo situado al extremo derecho del fresco podría ser la representación de Platón, Ficino y el mismo Leonardo autorretratado, quienes mantienen una discusión sobre la verdad de Cristo…en la siguiente imagen, vemos el ejemplo del detalle del cuarto grupo: probablemente Ficino, Leonardo y Platón como Mateo, Judas Tadeo y Simón Zelote.




El tercer grupo, en cambio, sería interpretado por algunos estudiosos como una evocación del amor platónico que busca la belleza. Este grupo podría representar a la vez a la Santísima Trinidad debido a los gestos de los apóstoles. Tomás señala al Altísimo, Santiago el Mayor extiende sus brazos como evocando el cuerpo de Cristo en la cruz y, finalmente, Felipe lleva las manos al pecho, como señal de la presencia interior del Espíritu Santo.



Y finalmente, representamos en la siguiente imagen la triada del primer grupo en los que aparecen Bartolomé, Santiago el menor y Andrés.




La Última Cena de Leonardo ha cautivado a muchos, y especialmente a muchos artistas y pintores. Pero también ha levantado muchos interrogantes. ¿Qué hace que la Última Cena un cuadro tan alabado por los más expertos? ¿Por qué está en tan mal estado, cuando otras obras de esta misma época o incluso anteriores se conservan a la perfección? ¿Qué hay de cierto en esas fabulaciones que sitúan en el cuadro a María Magdalena y lo relacionan con un cristianismo alternativo o hereje, o con los evangelios apócrifos?...Sin duda, una trama fantástica que  incluye la existencia de una línea directa e ininterrumpida de herederos de Cristo, que se habría casado con María Magdalena, además de una serie de sociedades secretas empeñadas en perseguirse y luchar por mantener el secreto.

 El centro de toda la trama es precisamente La Última Cena, único apoyo para semejante identificación es la larga melena de dicho personaje, Juan, el apóstol amado,  y la suavidad y blancura de su piel. Poca cosa para una invención que sin embargo permite crear una trama de misterio y señalar directamente a la Iglesia con el dedo acusador de una hipótesis conspirativa, cuando, en realidad, a la izquierda de Jesús, mirando la obra de frente,  el que aparece es Juan, el más joven de los apóstoles, y para Leonardo era común representar al tipo de "hombre joven" de esta guisa, con rasgos exageradamente "delicados" y refinados, casi andróginos. Se puede ver en numerosos cuadros de Da Vinci pero también de otros autores de la época, y responde más a un tipo genérico, a un icono fácilmente reconocido por el ojo contemporáneo, que a una oscura conspiración secular cuyos secretos, si uno lo piensa fríamente, habría sido mucho más fácil transmitir por otros medios, pero el interés no es, en este caso, declarar y demostrar la realidad, si no por lo contrario, oscurecer el enigma, y ganar dinero a su costa.

Aingeru Daóiz Velarde.-

BIBLIOGRAFÍA

LA CENA SECRETA. Javier Sierra.
LA REVELACIÓN TEMPLARIA. Clive Prince y Lynn Picknett.
EL CÓDIGO DA VINCI. Dan Brown.
EL ENIGMA SAGRADO.  Henry Lincoln, Michael Baigent y Richard Leigh.
LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS. Pierre Crépon.
JESUCRISTO Y LA IGLESIA. Trabajo realizado por un equipo de profesores de Historia y Teología de la Universidad de Navarra, compuesto por los profesores Francisco Varo (director), Juan Chapa, Vicente Balaguer, Gonzalo Aranda, Santiago Ausín y Juan Luis Caballero. , responde a las preguntas más frecuentes, y además, aporta una extensa bibliografía. Se deja constancia del documento en formato PDF.