lunes, 18 de febrero de 2019

LA BATALLA DE MENDIZORROTZ, EL ÚLTIMO TRIUNFO CARLISTA.





LA BATALLA DE MENDIZORROTZ, EL ÚLTIMO TRIUNFO CARLISTA.

Podríamos definir al Carlismo, como una legión de legitimistas, tercos caballeros de un pasado turbulento y bullicioso, en el que don Carlos y sus herederos traspasaban el umbral de unas fronteras hostiles disfrazados de sombra, arrastrando en su historia la epopeya de una interminable batalla, vencidos sin resignación ni tregua y asidos a la tradición que los observa impasible desde un rincón de la historia, o como peregrinos obcecados en un ideal convertido en conspiración en el exilio, como caballeros Cruzados a la espera de una oportunidad en el tiempo para levantarse de nuevo en un perpetuo ensueño al grito desesperado en sus gargantas de Dios, Patria y Rey, y lo hacían ciegos en la locura de su razón, absortos en su sentimiento justo, para volver de nuevo a empuñar sus lanzas ante la confusa restauración de la infamia, regresando proscritos desde el resignado horizonte del olvido para combatir de nuevo a la usurpación, como mejor sabían hacerlo, levantando a los vientos la Cruz de Borgoña, agarrada con furia de las manos del alférez caído, para volver a hondearla en la vorágine atroz de un ataque a bayoneta calada, o montando al acecho en la ribera de un río, cuyo puente románico los observa en silencio detrás.





La batalla de Mendizorrotz constituyo el último triunfo del ejército de Don Carlos VII ; las alturas de Mendizorrotz se hallan situadas entre San Sebastián y Orio y forman parte de la cordillera de Igueldo, la que los carlistas tenían bastante fortificada. La línea que cercaba San Sebastián se extendía desde Arichulegui, en las estribaciones de la Peña de Aya (llamada también de las Tres Coronas), al monte Igueldo, pasando por Astigarraga, Urcabe y siguiendo por Lasarte y cauce del rio Oria. La liberal se extendía desde Irún a San Sebastián, pasando por Oyarzun, Hemani, Oriamendi, etc., y era aproximadamente la misma que en la anterior guerra civil dio lugar a la famosa batalla de Oriamendi. En la imagen, fuerte de Mendizorrotz.



 El General Domingo Moriones ordenó al Comandante General de San Sebastián, Morales de los Ríos, que embarcara parte de sus fuerzas y las desembarcara en Guetaria, con el fin de atacar la línea carlista por la retaguardia. Morales envió a Guetaria al Brigadier Marine, quien al frente de un par de batallones desembarco en el pequeño puerto  pesquero, patria del inmortal Elcano, y conquistó por sorpresa el alto de Garate, que estaba defendido por una o dos compañías de fuerzas de segunda línea.


Pocos días después el General Moriones en persona desembarcó en Guetaria con 10 batallones, con el propósito de flanquear la línea carlista e invadir Guipúzcoa por aquel lado, en combinación con la guarnición de la capital, que aun contaba con una docena de batallones a las órdenes de Morales. Este lanzó sus fuerzas contra la izquierda carlista, que mandaba el Brigadier de artillería Rodríguez Vera, quien tan solo contaba con los batallones 5° y 6º de Guipúzcoa y algunas piezas de artillería.

Enterado dicho jefe de la inminencia del ataque, pidió al Comandante general de Guipúzcoa, don Eusebio Rodríguez San Román, que le enviara rápidos refuerzos, y este destacó en el acto al 11 de Navarra en su apoyo. Los carlistas contaban en la cordillera de Igueldo con varios reductos, entre ellos los de Bordacho, Vidarte, Olayaundi y Mendizorrotz. Las fuerzas de Morales se lanzaron decididas, principalmente contra el reducto de Vidarte, que defendía el bravo Comandante Muguerza, quien cumplió admirablemente la orden recibida de entretener todo el tiempo posible a las fuerzas que avanzaban, replegándose a Celalayaundi con el mayor orden.

A la vez era atacado violentamente el fuerte de Bordacho, que fue defendido valerosamente por el oficial don León Trechu, al frente de 40 voluntarios. Los liberales llegaron hasta los fosos, que defendió Trechu con fuego de fusil y granadas de mano; y cuando aquellas y los cartuchos se terminaron, a pedradas y a tejazos. En lo más duro de la refriega vio llegar a dos compañías guipuzcoanas y a otras dos del 11 de Navarra, conducidas por el propio Brigadier que mandaba aquel sector y por el Coronel Dávila. Este refuerzo obligó a retirarse a los liberales, que dejaron varios muertos dentro de los fosos.

El combate continuaba con encarnizamiento en otros puntos de la izquierda de la línea, y para reforzarla llegaron en lo más crítico de la pelea dos compañías del 7° de Guipúzcoa, que mandó desde Andoain el Brigadier Aizpurua, y otras dos del 2º de la misma provincia.







También se luchó encarnizadamente en Bordacho, que los liberales ya lo creían totalmente dominado; pero se hallaban tan enardecidos los voluntarios carlistas que, aun después de haber puesto pie en los fosos del fortín sus contrarios, tuvieron fuerza y entusiasmo suficientes para aniquilarlos.

En esta última batalla se distinguieron extraordinariamente todas las unidades guipuzcoanas que en ella tomaron parte y el 11 de Navarra, y sufrieron los carlistas bajas dolorosísimas, como la del coronel don Cipriano Blanco, que mandaba el 5.Regimiento de Guipúzcoa, y el Teniente Coronel don Miguel Eguiazu, que mandaba el 11 de Navarra, los cuales realizaron actos de tal heroísmo que bastan para rodear de una eterna aureola el recuerdo de su vida.

 El parte oficial hace resaltar también la actitud heroica del capellán de artillería don Pedro Lasarte, del Comandante General de Marina don Federico Aurich, del Teniente Coronel de artillería Torres del Bordari, Esteban Tamborena, que cogiendo el fusil de un soldado enfermo se unió a las fuerzas del 5.° batallón de Guipúzcoa y corrió en socorro de los héroes de Bordacho, que se hallaban sitiados por fuerzas veinte veces superiores…En la imagen, avance carlista a bayoneta calada en batalla de Mendizorrotz, el el 29 de enero de 1876. Representa la carga a bayoneta durante la batalla y la muerte, por bala, del Coronel Blanco. Es una reproducción de un cuadro al óleo de Ricardo Balaca.


 


Moriones, que se hallaba a la retaguardia del lugar de la lucha en Zarauz y Guetaria, permaneció inactivo, cuando pudo muy bien haber atacado por aquel lado, cogiendo a las fuerzas de Rodríguez Vera entre dos fuegos.

Los batallones de Morales de los Ríos se retiraron vencidos  a San Sebastián. Cuando se piensa que unos cientos de hombres atacados de frente por varios millares y teniendo a la espalda más de doce batallones enemigos pudieron conseguir tan señalado triunfo, en vísperas del fracaso total de la guerra del Norte y cuando las divisiones vizcaína y alavesa habían casi desaparecido y la navarra se hallaba desorientada, es preciso inclinarse ante el heroísmo de las tropas guipuzcoanas y navarras que llevaron el peso de la batalla de Mendizorrotz y descubrirse ante quienes tan alto dejaron el honor de las armas en aquellos días de febrero de 1876.





Pero de nada sirvió este triunfo. Eran tan enormes las masas de tropas liberales que cayeron sobre el país vasco y Navarra, que aun sin luchar, por el propio peso de la masa, tenían que aplastar a los voluntarios de Don Carlos…Mendizorrotz, fue el último triunfo de las fuerzas carlistas , el espíritu de la Tradición, les hacía luchar de forma encendida en el fragor de la batalla, no temían a la muerte, y era de resaltar la terrible crudeza de sus cargas de infantería a bayoneta calada, y las lanzadas abiertas de caballería, ante el atroz estruendo de la fusilería sálica.





domingo, 10 de febrero de 2019

UN DESENCUENTRO EN LA BALMA





UN DESENCUENTRO EN LA BALMA


Fue en una de esas noches oscuras, donde ni la luna se atrevía a salir, preludio de un ocho septiembre en el que la Virgen viste sus mejores galas. Margarita, apretada a mi brazo con fuerza mientras dábamos un paseo nocturno después de cenar, se obstinó en narrarme la escena, no sé si por despecho o aprecio, o por ambas dos, o por comprobar el valor y la entereza de un caballero digno de la espectacular compañía de la Baronesa de Alcahalí.



Su mirada serena, embrujadora, directa y seria, resaltaba ante la insinuante textura de unos hombros descubiertos con cuidada elegancia, que daban paso a la relevante insinuación de un escote que bien pudiera haber sido ejemplo en mármol caro de cualquier escultura perfecta, sin el menor asomo de provocación,  y la firme postura de una personalidad capaz de romper el alma de quien se atreviera a aguantar su contemplación en silencio y contextura…
Recuerdo que aquella noche, llevaba un espectacular vestido color azul Francia,  largo, hasta casi tocar unos tobillos de ensueño, que hacían adivinar el contorno de una piernas perfectas y firmes, casi tanto como su mirada, sujeta, fría y directa, que traspasaba la capa del más duro de los aceros. Maquillada con un estilo moderno a lo Smokey eye,  con no demasiada abundancia de delineador negro tanto en los párpados superiores, como inferiores, aunque tampoco es que lo necesitara mucho para resaltar la profundidad de una mirada de ensueño, capaz de llevar a un hombre, hasta la misma perdición.


 Con un estilo de corte Bob recto para el pelo, justo por debajo de las orejas, abundante y negro, y un cuidado repaso de color rojo de unos labios cautivadores, dejaban adivinar un ligero toque de polvos traslúcidos en unas mejillas levemente sonrosadas y en la elegancia del escote, y un leve perfume de Chanel número 5 en la hermosura de su cuello, y la majestuosa forma de sus muñecas, adornadas con una serie de pulseras que según me contó, le habían regalado en Marruecos en su trabajo como corresponsal,  además de unos pendientes de perlas naturales blancas.  Un chal de seda color claro, con unos flecos plateados en sus extremos colmaban una figura elegante, fresca, pero sobre todo, embriagadora, de carácter decidido y aventurero que sin duda rompía con los cánones establecidos para las mujeres de su época. Una mujer precoz, desde luego, polifacética, como nadie, de una gran capacidad intelectual de vastos conocimientos, y unas grandes  dotes para la seducción y su tremenda capacidad en las relaciones sociales, ego insaciable y una personalidad devoradora más allá de lo que podía incluso soñar. Se sentía pletórica en su vida, con una fuerza que la impulsaba a subir de forma efervescente hacia la cumbre de la sociedad y el reconocimiento público, era como una necesidad vital e implacable, imposible de reprimir, una mujer, con todas las dotes de la naturaleza a sus pies, belleza, encanto, inteligencia, destreza, y una condición apabullante que hacía temblar los cimientos más poderosos de quien se presentara ante su temple…



Margarita, me contaba apasionadamente como si lo estuviera viviendo,  la historia de Rosarito Usó Petit, la niña de 12 años  “endemoniada” de las Alquerías del Niño Perdido, que es un municipio de la Plana Baja de la provincia de Castellón…El nombre de la localidad viene de la imagen de Nuestra Señora del Niño Perdido, que los frailes de Caudiel dejaron en el oratorio de Bonretorn en 1683. Una imagen sacra une, de este modo, los dos municipios, si bien existen, en realidad, varias efigies de la Virgen, y el origen del pueblo no se debe a determinadas historia para no dormir, si no que  comienza en las obras apostólicas que San Vicente Ferrer fundó en Valencia y que tenían como objeto atender a los niños huérfanos. De ahí el “niño perdido” de su nombre, si bien antes era conocida como la Virgen del Colmillo…Valga esto como simple aclaración.


Margarita me apremiaba a que la acompañara a Balma, a una romería, a mi entender diabólica, en una caverna milagrosa de la montaña de la comarca del Maestrazgo, que se realizaba al Santuario de Nuestra Señora de la Balma, en las entrañas de la roca, literalmente colgado en la pared de la misma, como parte del entorno y la tradición de la España negra, pintada a brochazos de superstición, cuya tenebrosa oscuridad planeaba sobre él como una inmensa ala de ave de mal agüero, o una lóbrega mirada de la ponzoñosa tradición de un pueblo antiguo, acostumbrado al sinsabor del sufrimiento y de los misterios del ocultismo y la demonología, forjado a través del esfuerzo de hombres y mujeres que sobrevivieron a guerras, epidemias y desastres naturales, cuyos espíritus se aferran a la ciega creencia en la misericordia de la salvación, haciéndole frente al maligno con las poderosas armas de una herejía religiosa


El santuario, no sabría decir si  tan antiguo como la propia roca, está situado en lo más escondido y recóndito de la comarca conocida por los antiguos viajeros de los Puertos de Morella, limitando con el Maestrazgo turolense y la comarca del Bajo Aragón.




 Una comarca de referencia obligada a la grandiosidad del Carlismo levantino, capital de su ideal, mastelero de su bandera, espíritu perenne de su resistencia insurgente y corona laureada de sus soldados, que albergan en sus corazones proscritos la esperanza tangible alentada por la fuerza y el recuerdo constante de Cabrera, líder, honor y gloria a la vez que referencia de los acólitos de la Cruz de Borgoña, el emblema de San Andrés, o en este caso, la bandera insignia de Cabrera en el  fragor de la batalla en una imagen de carga de caballería y bayoneta calada contra las huestes sálicas.



Margarita narraba, con efusión encendida, poseída por la superstición o la certeza, la casi enfermiza influencia de su padre, José María, y el temeroso silencio de su madre, Soledad…su padre, reconocido masón, avivó en Margarita,  no ya sólo la curiosidad por los temas esotéricos y espiritistas, sino la creencia casi religiosa sobre este lugar, sobre el que me narraba terroríficas experiencias en aquellas cuevas de las misteriosas entrañas del Maestrazgo, al que acudían las gentes buscando consuelo a las posesiones diabólicas difíciles de explicar, donde unas mujeres enlutadas hasta el alma, de mirada negra y gestos siniestros y espirituales, celebraban extraños y litúrgicos rituales con los que retaban a los demonios, en una especie de espeluznantes letanías con las que trataban a los poseídos para encontrar un alivio a su corazón, y a sus almas perdidas entre las lobregueces que separan dos caminos, por una lado, el que conduce a las puertas que guarda el Can Cerbero, esa funesta bestia de tres cabezas que patrulla las puertas del averno,  y por el otro, el que lleva directamente a las del paraíso del Edén, el vergel de la Gloria de Dios.




Una actividad casi omnívora, diría yo, desesperada,  frenética o incluso enfermiza, por no hacer alusión a la obsesión que la poseía por buscar una razón a la sinrazón, hacía mella en mi dama…la noche anterior,  víctimas los dos de una velada de desenfreno, después de la vidriosa mirada de un par o tres de copas de espumoso champan francés y un arrebato de calor pasional algo fuera de tono, me había mostrado su libro de mesa de noche, “Los espiritados”, de su querida Carmen de Burgos con el pseudónimo de Colombine…

-Léelo,  resístete si puedes a sentir en tu corazón las palpitaciones que golpearán tu pecho de amor y desamor con la música de fondo vestida en susurros de la multitudinaria romería de Santa Orosia de Jaca- …de no demasiado buena gana, le hice el caso justo al ofrecimiento de la lectura en un primer momento, dejando el libro de nuevo sobre la mesa, en cuya parte inferior ardía el brasero que caldeaba la habitación, invitándola a sentarse a mi lado, para intentar hablar sobre la realidad de los placeres de la vida, y la necesidad obligada de disfrutar de los momentos buenos  que nos regala el destino, y apartar la oscura mirada de los malos augurios, y esos negros pensamientos que la superstición se empeña en restregarnos a cada paso que damos en falso por el angosto y espinoso camino del desconcierto y la tristeza…

Casi aturdido, pero intentado mantener el tipo ante el escenario de la situación, empezaba a ver en Margarita, envuelta en un ambiente casi enrarecido por el fanatismo, envenenada por una inexplicable locura o pasión desmedida por algo enigmático y misterioso, atraída por una intoxicación forzosa que la arrincona con fuerza contra la pared de su propia personalidad, para poseerla a la fuerza sin misericordia ninguna, pese a mis intentos desesperados  por librarla de los prejuicios y los temores sobrenaturales en aras de un verdadero amor, aunque sin demasiado éxito, ya que pronto, enloquecida, víctima de su propia frivolidad, al final de cada uno de mis alegatos, comenzó a tironear enfurecida, hasta despedazar en llanto amargo las cadenas que unen nuestra profunda amistad, las murallas que sustentan nuestra pasión, y romperse a sí misma en pedazos de cristal, cada vez, más difíciles de recomponer de nuevo…al final de esos arrebatos, como enloquecida por el miedo, se quedaba muda, tirada donde cayera, con la mirada perdida en la nada y el rostro, pálido y salpicado de lágrimas que resbalaban en silencio por un semblante a medio componer entre la esquizofrenia y la desesperanza, fría como un témpano,  y después de un par de minutos de espera en silencio, como siempre, la volvía a asir de sus manos abrazadas a sí misma, y con toda la ternura de la que era capaz,  le levantaba de la barbilla para observar y escudriñar en su mirada perdida un rastro de luz…

-Vamos, Señora mía, en la belleza de  sus ojos me perdería mil veces, aun a sabiendas que detrás del horizonte de esa mirada que ahora no ve, caería condenado al abismo tenebroso del silencio y la muerte, y apagaría para siempre el último calor que el crepúsculo regala al alma después de bostezar el atardecer…

        -Por Dios,  que adulador y lisonjero es usted Caballero- Me dijo en susurro, mientras en su mirada se iba encendiendo de nuevo la luz, y se secaba el rostro, en el que ya había empezado a asomar otra vez  el color rosado de la vida, y se azuzaba el peinado de media melena ensortijado… la ayudé a levantarse, como hacía siempre, y le prometí leer el libro prestado antes de los dos días siguientes, so pena de perder la suave y embriagadora caricia de su amistad…me hizo jurar, bajo condena de no dirigirme jamás la ternura de su palabra, que la acompañaría a la Balma, donde había tenido noticia que se ejecutaría una romería especial, en la que entre otros menesterosos, se encontraba alguien singular, un alma penada de mujer, que decían ser hija directa del mismo Asmodeus, o   Asmodeo o algo parecido, no recuerdo bien, y en verdad, tampoco tengo la menor intención de recordar…un demonio del canon católico, nombrado también en el Talmud y distintos tratados de demonología, según me contaba, y que estaba directamente asociado a los excesos carnales, la sensualidad y la lujuria, especialmente con lo relacionado a estados orgiásticos…el nombre de la endemoniada era una tal Petra, una pobre desgraciada, según me decía Margarita, de quien no se le conocía padre, y que vivía sola desde la niñez en una destartalada casa baja a las afueras del pueblo, lindante con el cementerio, y que había sido casa de un párroco anterior, dejada en usufructo a su criada o ama de llaves, la madre de Petra, que aparecería  ahorcada junto al margen de un barranco algunos años atrás…

Quedamos en volver a vernos pasados dos días, para salir de viaje, rumbo a la gruta maldita que empezaba a ensombrecer mi espíritu, pero con la esperanza puesta en escuchar de nuevo la voz de mi dama, y aspirar el suave perfume de su piel de terciopelo caro, y esa mirada profunda que me dejaba a menudo, sin respiración, y siempre sin sentido…


Malditas las ganas que tenía yo de presentarme en La Balma, y correr la romería de la paranoia del demonio, pero como bien se dice en el Seniloquium de Diego García de Castro en el siglo XV, “Mas tira moza que soga”, o “Al buey por el cuerno, al hombre por la palabra”, le prometí a mi dama no ya sólo que leería el libro de “Los espiritados”, si no que iríamos juntos a Balma, Dios mediante dos días después…maldije  el refranero y la lectura a no mucho tardar, al tiempo que lo hice con el buey, la soga, el cuerno la moza y la palabra.


Entre la media tarde y la noche siguiente leí, por no decir que devoré casi de tirón el libro de Colombine, y me quedé absorbido a partir del capítulo XV, y pasmado en el capítulo XX creo recordar, donde se escenificaba la aterradora imagen de una romería a Santa Orosia de Jaca, que ciertamente, me acabó de quitar las ganas de dormir, e incluso alguna que otra gana más.

 El día siguiente lo  pasé entre malos sueños de duerme-vela, y la imagen de Margarita clavada en mi desesperación, y un aterrador presentimiento del que no podía escapar…

Llegada nuevamente la luna, el cansancio me venció, al igual que lo hicieron los malos augurios que entre sueños y pesadillas, mortificaban mi sosiego, y no tuve más remedio que pegarles un tiro de gracia con una buena botella de licor que acabó no ya sólo por matar los sueños, sino que además hizo lo propio con el sentido…cuando todavía no había amanecido el astro de la mañana, unos golpes sordos, me sobresaltaron en la dureza del suelo al que había sucumbido mi humanidad, vencida por la amigable misericordia del licor, y con un dolor de cabeza terrible, me puse en pie como Dios me dio a entender, y abrí la puerta sin tener la certeza de lo que hacía…un criado viejo y oscuro, lo de oscuro es por lo borroso de mi visión, me enviaba el mensaje de que Margarita me esperaba en su casa, para partir lo más pronto posible hacia la tierra del Maestrazgo, y si bien, por un lado, anhelaba la visita por loor a la historia carlista de la que tan aficionado era gracias a los escritos literarios de Pérez Galdós, Valle-Inclán  o Pío Baroja, entre otros, el recuerdo del suceso del libro de Colombine, me producía una cierta náusea, aunque no sabía muy bien si era ya por el contenido literario de la escritora, o por los efluvios mal intencionados del licor, pero me apresuré a mostrar mi más ardiente deseo de acompañar a mi dama, haciendo honor al segundo de los refranes que antes he citado del Sinoloquium maldito, y a otro que recordé al instante, que dice que a cada hombre cuerdo, lleva un loco dentro, cosa que me hizo estremecer, habida cuenta de la finalidad del viaje.



Pasado el medio día, nos adentramos en la comarca de Los Puertos de Morella, una tierra virgen aislada en el tiempo, de atractiva belleza y un particular embrujo en el Maestrazgo de Castellón, de hermosos pueblos arraigados tanto a sus costumbres como a sus tradiciones, en la que en la profundidad de sus entrañas, a escasos kilómetros de la sublime Morella,  se encuentra el arcano, extravagante y casi diría más que espeluznante y misterioso Santuario de la Balma, una ermita abierta en la roca, casi excavada en un monte conocido como La Tossa, a la ribera del río Bergantes, en el término de Zorita del Maestrazgo, se dría que colgada, casi aferrada a la piedra, en cuya ladera pudimos observar a distancia unas cabras salvajes en la falda de La Balma…Margarita, seria y dispuesta, me insistió en hacer el recorrido a pie hacia el lugar, y poco más adelante, en ruta hacia el sitio concreto, justo a unos 200 metros antes del Santuario, se encuentra la Cruz Cubierta, una edificación con cuatro pilares gigantescos que sostienen una cúpula con pinturas religiosas que escenifican la lucha entre el bien y el mal, entre el Ángel y el demonio. Al continuar adelante, por unas escaleras empedradas, desgastadas por el paso de la angustia y los remordimientos, arribamos a una gran sala de ojivas medievales, donde parece ser que se afronta un primer exorcismo o algo por el estilo, para continuar con más escalones que nos conducirían a una serie de pequeñas salas, donde al parecer, sirven de aposento temporal de letanías  y rezos, para llegar, en una serie de calvario, y encontrarnos justo al borde del precipicio con una balconada en la misma entraña de la montaña donde la mole de piedra amenaza con aplastar no ya sólo las angustias, si no a la propia humanidad.




 Mientras hicimos este primer recorrido, Margarita caminaba en silencio, despacio, observando cada rincón, cada instante, absorbiendo toda energía, como si necesitara la ponzoña tenebrosa que emanaba de aquel lugar…bella, radiante como nunca, grave como la muerte, decidida en su naturaleza, como parte de la roca, como segmento indivisible de un aquelarre o de la maldición del espíritu poseído por el maligno…se detuvo un instante para agacharse con elegancia, y recoger un guijarro del suelo, y apretarlo en su delicada mano, blanca como la nieve, y continuar decidida adelante como retando al anticristo a que se manifestara en cualquier rincón del lugar… me acarició la mano, fría, y un espasmo me tomó por asalto llegado desde las caricias amargas del mal, que inundan de tinieblas oscuras el entendimiento…ni me miró. Seguimos subiendo con la mole pétrea amenazando nuestras cabezas, para llegar a un pasillo escalonado que asciende hacia el Santuario, y a la izquierda, una impresionante vista sobre el precipicio del barranco, y sobre un paisaje olvidado por el tiempo, testigo mudo de fuerzas sobrenaturales o de sobrenatural vigilia de la comprensión entre el bien y el mal, o la desazón por la ignorancia de la naturaleza de una realidad, o un innatural  misterio disfrazado de ficción…lo cierto, es que hasta el aire parecía no atreverse a inundar nuestros pulmones de vida. 





Continuamos avanzando entre cuevas y oquedades, obligándonos a veces a agacharnos para poder seguir con la roca encima nuestra, para llegar finalmente a la Iglesia, y al penetrar en la misma, un olor a incienso viejo y a cirio nos inunda el espíritu de desasosiego…Margarita, esta vez, pareció inquietarse, suspiró intranquila, como buscando algo reconocido, y a la derecha, una oquedad rodeada de rejas de hierro y una multitud de cirios, la imagen en penumbra de la Mare de Deu de la Balma…



En una gruta más elevada que las demás, pudimos ver desde lejos el pórtico de la conocida como Cueva del Diablo, en cuya entrada, según nos contaban testigos del lugar, aseguraban haber visto en ocasiones a un ser extraño, negruzco, que  baja de vez en cuando  por la ladera del barranco…no nos propusimos llegar allí, ya que el camino resultaba estrecho, y peligroso, pero pude palpar la inmediata inquietud de Margarita mirándome directamente a los ojos, como queriendo decir algo…no hice ni preguntar. Sólo Dios sabe las ganas que tenía yo, de salir de aquel lúgubre sitio, bajar al pueblo de Zorita, y en la Venta, cenar algo, aunque todavía era temprano, y probar suerte después con el dulce gesto de un postre especial a solas con la dueña de mis pensamientos…sugerí con suerte, que tomáramos el camino de regreso al pueblo, y descansar…no contestó, pero me agarró del brazo, y retomamos la bajada, de lo que albergué esperanzas.

En el pueblo de Zorita del Maestrazgo, a un par o tres de kilómetros del lugar del Santuario, hicimos una merienda cena, con una botella de vino de la comarca del Bajo Aragón de muy buena planta, y nos dispusimos a dar un paseo, y hablar con la gente para conocer más vicisitudes sobre el sitio en cuestión, y la dichosa romería diabólica que emprenderíamos al día siguiente, si Dios no lo remediaba antes…o el Diablo….poco podía imaginar lo que acontecería después.

Dimos con la dueña de la posada, una tal Burgundófara, no se me olvidará jamás el nombre de la dicha, pese a que no consigo recordar el apellido, y nos presentó a su marido, de nombre Amable Sornosa, y que había sido enterrador en la zona, hasta que un desgraciado accidente al caerse en una fosa, lo dejó cojo, y sin parte de su dentadura, y conocía mucho la historia de la comarca y de su tradición, según decía…ahora se dedicaba a llevar y traer gentes mercaderías de unos pueblos a otros, y ayudar en el mesón, siempre que los vapores del vino le dieran  una tregua.

Nos contaba Sornosa, que de Amable no tenía más que el nombre, pero con un puñado de dineros y la convidada a un par de jarras de barro llenas del jugo de Baco, se soltó de lengua e ingenio, y nos contó que anteriormente, sobre 1380, había existido en La Balma, que en el vocabulario local se denomina cueva,  una ermita dedicada a Santa María Magdalena, y parece ser que también a San Blas, y que fue destruida por los sarracenos, y que al tiempo, la Virgen María se le apareció en las inmediaciones a un pastor que estaba manco, inutilizado de un brazo, y le pidió que comunicara a los habitantes de Zorita del Maestrazgo que se iba a convertir en protectora de la región y que quería que se le construyera un templo allí mismo. Para que el pastor no fuera considerado un  loco o mentiroso, curó su brazo, y el mismo pastor encontró una talla de la Virgen en el mismo lugar de la aparición, lo que hoy se conoce como La Virgen de La Balma, que fue trasladada por el cura de Zorita a la Iglesia del pueblo, y al día siguiente, volvió a aparecer de nuevo en la Balma…

Nos contaba también que antiguamente, se hacían romerías y ritos en una parte superior a la actual, en la conocida como La Cueva del Diablo, y de que en su interior, las gentes recogían un puñado de arcilla del suelo, de color rojizo, y que resultaba muy útil mezclada con agua que, ingerida al instante, se considera un ungüento muy efectivo contra los males de ojo y otros sortilegios y conjuras. Nos hablaba también de que en ciertas romerías diabólicas, el demonio o su espíritu, se apoderaba de la voluntad de las gentes, y les empujaba a cometer actos y alegatos impúdicos de tipo sexual, y que esta especie de calvario hasta la cueva, era dirigido por tres mujeres venidas de la población aragonesa de Caspe, denominadas por esto “Caspolinas”, y que eran muy famosas en la zona por tener grandes capacidades para combatir los actos y posesiones del demonio, y que venían por sus propios medios muchas gentes de zonas lejanas, no ya para la fiesta grande que se celebra el día 8 de septiembre en honor a la virgen, sino 24 horas antes en las que se celebran los ritos de las personas endemoniadas…

La mano de Margarita, me agarró la mía, y me miró con una ternura implacable que me hizo estremecer de temor, ya que al instante me imaginé lo que me esperaba…

-Si os pidiera un deseo, como prueba de vuestro eterno amor por mí, y del cual os prometiera entregar mi corazón a vuestro pensamiento, el resto de mi vida en este mundo, ¿me lo harías?...negádmelo, y mi alma se oscurecerá para siempre en el silencio que consuma mi vida y marchite la luz que decís ver en mis ojos, detrás de cuyo horizonte decís y aseguráis perderos aún so pena al abismo de la eternidad…

Hay muchas veces en mi vida, que por mi reverenciado romanticismo, arrepentido después, quise pedirle a Dios que me dejara mudo, para no caer en la tentación de sacar de mi boca los sentimientos del alma, y de un corazón deseoso de amar, porque me imaginé de forma inmediata la súplica de Margarita, cuyo brillo en su mirada, no me dio opción ni a contestar, sabiéndose conocedora de la profundidad de mis sentimientos hacia ella.

- Quiero que valláis esta tarde a la Cueva del Diablo, y me traigáis un hatillo de tierra de sus entrañas, como ofrenda hacia mí, y esto hará cumplir vuestra promesa de sinceridad en vuestras palabras, pues de lo contrario, entenderé que sólo son dichas por mera y simple cortesía, o de limosna de mendicidad.
Miré al cojo, para defecarme en pensamiento en su buena y santa madre por hablar demasiado, y el Amable, apartó la mirada conocedor de lo que le venía encima…

-Sí, claro, Margarita, pero, ¿no sería mejor hacerlo en otro momento?, quizás mañana, ya que ahora, la tarde pronto se convierte en noche, y a oscuras por un camino que no conozco, me resulta algo arriesgado a una mala caída, o quizás, peor.

-No te preocupes, vida de mis desvelos, porque este Señor, estoy segura que acostumbrado a la valentía de los hombres de esta tierra, te acompañará, por supuesto, con el precio del pago de una cantidad de seis garrafas repletas del mejor caldo de la comarca de Utiel y Requena, suficiente para componer las pequeñas faltas que el sustento diario no le dejan tiempo ni espacio para disfrutar de vez en cuando…Amable, que ya había apurado la segunda unidad, se le cambió la mirada, y víctima de la tela de araña de margarita y la codicia, accedió, cosa que no me hizo demasiada gracia, y Margarita hizo llamar a Antonio Tornero, su chófer, Mayordomo y hombre de confianza que nos había llevado hasta allí, para que nos llevara de ida y vuelta al lugar…

Nos pusimos en marcha, pese a que la tarde amenazaba con tormenta, que al parecer era habitual en aquella época del año en la comarca, según me contaba el desdentado, pero llegamos enseguida al paraje, y mientras Tornero nos esperaba en el vehículo con las luces alumbrando hacia el camino, por si acaso se cubría de tinieblas, empezamos a caminar, el cojo delante, y yo detrás, prevenido con mi pistola Astra-400 del 9 largo, por mi condición de Oficial del Ejército español, que había llevado hasta el lugar, por si se presentaba alguna mala ocasión.

 Casi llegando a la cueva del Diablo, el cojo desdentado se giró, y me indicó el lugar con el dedo, con lo que tomé la delantera, y nada más dar media docena de pasos, un estrepitoso relámpago se estrelló en las inmediaciones con el consiguiente estrépito, y aunque acostumbrado a los fogonazos de la artillería, me hirió en cierta manera el espíritu y me giré para avisar a mi acompañante que nos diéramos prisa antes de que nos pillara la noche en descenso y compañía de la tormenta, pero debe resultar, que el Demonio Asmodeo, además de ser amigo y señor de lujurias carnales y posesiones, era también amigo de milagros y curaciones extraordinarias igual que la virgen de la Balma, que sanó el brazo del manco a quien se le apareció, ya que al cojo desdentado, se le curó la cojera de forma inminente, pues había salido corriendo como alma que el Asmodeo pretendía llevarse por delante, y a pesar del mal terreno, desapareció de mi vista en menos que cante el gallo, haciendo alusión a la predicción que hizo Jesucristo antes de ser prendido, a Pedro, en que le negaría tres veces antes de que el gallo cantara…pues el cojo del milagro, no esperó ni un instante más en negarme su compañía…saqué el Astra-400, aunque no sé bien para qué, y me acordé de aquel joven tamboril carlista que se seccionó así mismo los tendones de los pies con la daga prestada para el caso por su amigo Zalacaín, para que el instinto traidor de la supervivencia no le obligara a salir corriendo en medio de un ataque de carga de la caballería isabelina en la batalla de Mendizorrotz…así que  me dispuse a llegar a la maldita Cueva del Diablo, sin mirar al suelo, agarré un par o tres de puñados de la arcilla rojiza, los envolví en un hatillo con el pañuelo, y bajé la caminata sin dejar de mirar hacia atrás de vez en cuando, por si acaso y por precaución.


Me llegué de mal humor donde estaba aparcado Antonio, pero ni señal del Amable ni de la madre que lo trajo al mundo, y Antonio me dijo que no había aparecido por allí…nos llegamos a Zorita, y su mujer nos dijo que había llegado muy asustado, y se había retirado a la cama…mi humor empeoró todavía más, al llegar Margarita, y sin preguntar nada, me cogió el hatillo, y desapareció sola y pensativa a su aposento…decidí retirarme yo también, pensando que al día siguiente, Dios prevendría lo que fuera a ser. 


Comenzaba a llamar el medio día, y una lengua de niebla, caía sobre la rocosa montaña de La Tossa, donde un cielo apagado no dejaba pasar la luz del sol, ni para dar un suspiro de ánimo al lúgubre ambiente. 

El gentío llenaba casi todo el espacio, y se escuchaban unos leves y perdidos rumores sordos, apenas entendibles en un mar de silencio,  como una especie de mantra desacompasado.  Mucha humanidad portaba cirios encendidos, como fetiches que ahuyentaran las oscuras intenciones del mal, o penitencias que alumbraran las tinieblas de unos espíritus ofuscados por el miedo.

 La multitud que formaba parte de la romería diabólica se apartaba sobrecogida y santiguándose al paso de una avanzadilla hacia la cabeza de la procesión, formada por un  grupo de hombres vestidos de antiguo, y mujeres  cubiertas con pañuelo a la cabeza, rostros serios algunos, y de terror la mayor parte…otras mujeres rezaban arrodilladas, con las manos cruzadas al pecho, los ojos abiertos como si quisieran devorar la luz, pidiendo piedad y misericordia. Caras graves y serias,  y un sin fin de pañuelos negros que cubren las cabezas de las gentes ansiosas deseando el milagro unas, y otras, expectantes ante la curiosidad de verle la cara al demonio, para contarlo en sus casas, o en los hogares de sus vecinos, y practica la afición nacional más reverenciada, exagerar el hecho, para convertirlo finalmente en un chisme, al abrigo del fuego y el calor de un vino en una oscura noche de invierno, o a la luz de la luna en un soportal con el placentero fresco de la noche de verano.





Mucha gente venida de lejos, jornadas de viaje pasando penurias y llagas, hambre y sed, con la esperanza clavada en su mente de anhelar un remedio devoto a sus temores futuros, o como promesa de gracia a la Virgen de la Balma solicitando el amparo de su protección…otras, llevan consigo pequeñas figuras de cera, que simulan la figura de un pariente, un amigo, o quizás, la suya misma como un presente en la ausencia bajo el manto del temor y la resignación…Margarita,  expectante, la mirada clavada en la nada, ligeramente sonrosada, bella como nunca, ausente como siempre en esos momentos en los que su alma, caminaba sin rumbo por el vacío  de las tinieblas de su pensamiento y aferrada al amparo de su propia soledad. La agarre levemente del brazo, pero ni se inmutó, no me atreví a dirigirle palabra, puesto que la ocasión no era propicia, o por lo menos, eso me pareció, además, aún pesaba en mi ánimo el amargo recuerdo de la tarde noche anterior en aquellos parajes del demonio, o de lo que fuera, y empezaba a plantearme si mis sentimientos por la dama, habían llegado a un punto sin retorno, o si sería mejor llegados a este punto, hacer marcha atrás en el sentimiento, y olvidarlo…

La avanzadilla marchaba despacio, y a su paso, se iban uniendo algunas gentes camino a la oquedad de la Virgen, y desde la zona donde nos encontrábamos, pudimos ver claramente los rostros de la comitiva, un grupo de cinco hombres, con boinas caladas a la cabeza,  de entre los cuales resaltaba uno de pequeña estatura, de aspecto fuerte como un roble, chato de cara,  seco, serio y sombrío,  de mirada uniceja y oscura de ojos redondos, como de un animal, que parecía dirigir a los otros cuatro, y tres mujeres enlutadas de vestido y alma, las caspolinas… descarnadas como espectros sin rostro, cubiertas de cabeza con un pañuelo negro anudado bajo el mentón, cuya forma de cubrirse supusiera una reverencia ante lo sagrado, ante el misterio, y una de ellas, como si de una avisadora se tratara,  rezaba una especie retahíla o de rosario secular a la que las otras dos respondían repitiendo a la par. Las tres,  iban detrás de la penada, y tras estas, otros dos hombres, el chato, a la cabeza, cirio en mano, y sujetando por los brazos a la pobre alma, los otros dos…


Una pobre ánima vestida de blanco, era el objeto principal de nuestra visita, una figura de mujer, ni joven ni vieja, tal vez sin edad, sin mirada, puesto que tenía los ojos perdidos en el vacío ladeando la cabeza de un lado a otro lentamente, sin dirigirla a nada ni a nadie, de melena larga y despeinada, lleva atadas unas cintas moradas, creo recordar,  a los dedos de las manos y de los pies descalzos, arrastrada por los dos de la boina, y el chato que abre paso delante. 




-Petra…dijo en voz apenas audible Margarita, como hablando para sí misma, sin apartar la mirada de la infeliz infortunada poseída por el tal demonio Asmodeo o como quiera que se llamara, si es que tienen nombre los demonios, y de repente, la tal Petra, profirió un alarido inhumano, con los ojos en blanco, se clavó de rodillas en el suelo y empezó a contorsionar el cuello y el resto de su cuerpo de forma violenta, echando espumarajos por la boca, y se hizo un silencio sepulcral, con el único sonido de la sobrecogedora plegaria ancestral al igual que las tierras y la piedra que sustentan el rito…Un escalofrío agudo me recorrió desde donde la espalda pierde su noble nombre, hasta la misma base de la nuca, erizando todos y cada uno de los vellos minúsculos de mi cuerpo.

 Me acordé y maldije en silencio a las madres, las abuelas las bisabuelas y toda una serie de ancestros y herencias de las huesudas enlutadas, hasta más allá de una octava generación, pero mantuve la compostura, a duras penas, porque lo primero que se me vino a la cabeza, es salir a darle una sarta de puñetazos al chato y sus compadres que sujetaban y levantaban con fuerza y malas maneras a la desgraciada vestida de blanco del suelo, para ponerla de nuevo de pie…sus ojos, esta vez, brillantes e inyectados, volvieron a sosegarse en poco tiempo, y su mirada, pareció serenarse y empezar a reconocer el ambiente, en una contemplación de súplica, o misericordia, con un hilillo de voz que solicitaba favor a Dios, o a quien quisiera escucharla…con el corazón sobrecogido, continuamos la marcha, después de que una de las caspolinas descarnadas, le diera a beber una especie de jarabe pastoso de color ocre a la pobre de blanco que, llevada casi en volandas, se sumergió de nuevo en un estado de hipnotismo y silencio sumiso sin mirada, sin voz, y sin voluntad…

Con un cielo cubierto oscurecido cada vez más  de amenaza de tormenta, y unos relámpagos y truenos que no ayudaban en nada a serenar el espíritu, era como si Dios hubiese cerrado la puerta, y hubiese dejado a la humanidad en la histeria a merced de la entelequia y el sacrilegio, llegamos, camino de la cueva regida por la Virgen, a un recodo, donde la piedra rozaba nuestras cabezas, y en una especie de mirador a la izquierda, se observaba a una multitud parda y oscura, serpenteando hacia la gruta que perfora la montaña yacente de la Balma, y acompañaban en su particular calvario a otras dos figuras vestidas de blanco, objeto posiblemente de la misma posesión que nuestra Petra.…había visto poco antes, a lo lejos,  la Cueva del Diablo de la noche anterior, y no pude más que recelar que una bestia cornuda y con rabo, saliera dando alaridos del sitio,  violentando a su paso todo rastro de decencia humana que quedara alrededor…Llevaba la pistola en la funda amarrada bajo la sobaquera en la parte izquierda de mi cuerpo, camuflada, y pensé que de salir el Anti-Cristo desnudo de aquella caverna, las primeras en haber recibido un tiro hubieran sido las nigromantes de luto, y el chato detrás, quien por cierto, le había cogido cierta tiña, y no dejaba de girarse, y mirarme de reojo, como si recelara, o leyera mi pensamiento… poco antes, al comenzar una escalonada empedrada, se había llevado un primer exorcismo mediante una especie de plegarias por parte de las caspolinas, vertiendo un recipiente con agua bendita, se supone, y a la que Petra reaccionó como una poseída profiriendo gritos de histeria e insultos a su alrededor, sujetada con fuerza por el chato menudo, y sus compañeros, en mitad de una escena en las que las enlutadas caspolinas pronunciaban una incomprensible y sobrecogedora letanía, hasta que la endemoniada se calmaba de nuevo, y proseguir el camino a su destino.

Al poco rato, entre rezos y yo que sé que conjuros o lo que fueran, llegamos a la puerta de la cueva donde se encontraba la Virgen de La Balma,  la cuna del rito, de la tradición religiosa que se mezclaba con la vehemente tradición de la blasfemia, y como si de una verdadera posesión maléfica se tratara, vimos a lo lejos a gentes en actos y gestos ciertamente lascivos de cierta concupiscencia y excitación sexual con manoseos y tocamientos, de los que ya nos advirtiera el cojo desdentado con antelación, y llegué a creer que el demonio Asmodeo había salido en espíritu de su caverna, y poseído ciertamente las almas del gentío frenético en su propia locura…Una carcajada estremecedora salió del la garganta de Petra, fuera de sí, negándose a entrar en el habitáculo que albergaba a La Virgen de La Balma, e hizo que se me acelerara el pulso, como si quisiera salir corriendo de allí, abandonando cuerpo y alma a la vez. Unos cirios alrededor de la Petra, daban un color amarillento a una escena imposible de describir y ser creída, de no ser vista en persona, como lo fuimos las que profanas en estos temas, las vimos aquel día allí…

La brujas o lo que quiera Dios que fueran las flacas de negro cubiertas con el halo del exorcismo, le dieron a beber una especie de pócima o brebaje de color magenta oscuro con una mezcla de una especie de polvo muy parecido al que la noche anterior le llevé a Margarita que una de las caspolinas mezcló allí mismo, y que le hicieron tragar a duras penas y con mucho esfuerzo entre los cinco hombres, y las tres huesudas, no sin mancharle la túnica blanca que llevaba puesta.

Margarita, estática y fría como una losa sepulcral, me miró fijamente a los ojos, y de repente, como poseída, se aferró a mi cuello y me mortificó con un beso en la boca que a poco me dejó sin respiración…la aparté y le dije a viva voz:

- Margarita, por Dios, ¿qué demonios hacemos aquí? Esto es un lugar de locura y no es digno de una dama y un caballero como nosotros, Señora, ya hemos saciado nuestra curiosidad, ya hemos visto el infortunio y la desgracia de una pobre mujer perdida en su alma desterrada, esto no es más que un acto pagano de gentes desposeídas de razón que trata de emponzoñar con sus doctrinas las almas de la pobre gente, parloteando como oráculos y rezos sin sentido, y…- no me dejó terminar, aferrándome con sus manos frías y su mirada que ya había visto algunas veces más, me espetó:

- Hasta el final, me prometiste hasta el final…

Nuevamente, recordé al instante y maldije mil veces el refranero del “Seniloquium” que antes he nombrado sobre el cumplimiento de la palabra de un hombre, y ya de paso, me lamenté de que no estuviera ya en estos tiempo en auge legal el “Malleus Maleficarum”, una excelente publicación del Renacimiento sobre la persecución de brujas y la histeria brujeril… en esos pensamientos estaba, cuando de repente estalló un aguacero enorme, con un acompañamiento de un relámpago cegador y un estruendo terrible y ensordecedor, al tiempo que la gente corría a guarecerse en los peñascos y donde mejor podía, excepto los que nos encontrábamos en la techada gruta empedrada, al tiempo que  con una fuerza fuera de lo normal, inhumana, Petra se deshizo de los cinco hombres a manotazos y arañazos, a la vez que las caspolinas recitaban un sortilegio a viva voz que decía algo así como que le saliera el demonio por la manos, o que le saliera por los pies y una sucesión de palabrería que ni recuerdo, ni tengo la menor intención de recordar, pues todavía hoy, muchos años después de aquel suceso, hay noches en las que me desvela el recuerdo en la memoria de tan tétrica, lúgubre y horrible vivencia, que me perseguirá, incluso hasta en el propio día de mi fin, y espero que no sea incluso hasta después.

Petra, se arranco medio vestido con las manos con la furia inhumana de una poseída, dejando sus pechos al descubierto, y abalanzándose contra el chato que cayó derribado panza arriba, luchando a brazo partido por librarse de las refriegas de Petra, quien es sujetada de nuevo por los compañeros del chato vestidos de cuervo, quienes consiguen ponerla en el suelo, y al tiempo, las caspolinas la embadurnan con el líquido color oxido que antes le habían dado a beber cubriendo sus pechos y el resto de su piel, mientras ella, grita blasfemando como poseída fuera de sí profiriendo gritos terribles y imprecando, con los labios brotando sangre al haberse mordido en un ataque de furia desmedida y de rabia  animal, retando a la muerte con una carcajada estremecedora, mientras su melena sucia, manchada de líquido, arañaba su rostro salpicado de sudor y sangre, al tiempo que las brujas elevaban su ritual extasiado hacia más allá del umbral de la locura, y entre plegarias y rosarios, la levantaron al vuelo, y la metieron dentro del recinto donde se encontraba la Virgen…Entre los espasmos de la pobre desgraciada, se escuchaba el exorcismo de las caspolinas:

-Que le salgan por la manos, que le salgan por los pies…si le salen por la boca, se quedará muda, si le salen por los ojos, ciega se quedará…Y así, hasta que la pobre endemoniada, entre convulsiones, forcejeos y espasmos, perdía los lazos atados a sus dedos, y se quedó completamente extasiada o dormida…la limpiaron, le quitaron los andrajos que llevaba, y la vistieron de nuevo con ropa limpia…dejó de diluviar al poco rato, posiblemente una de esas trombas de agua muy propias de esta tierra dura, aislada en el tiempo y arraigada a sus costumbres y tradiciones desde las entrañas del enigma en los que la memoria se pierde, y cuyo único testigo silencioso es la roca de La Balma, La Cueva, La Tossa, un cielo ingrato y caprichoso, en un entorno hostil de tierra dura y áspera, en la que el hombre, forjado a fuego y sangre en la historia, ha trabajado duro para sacarle el fruto de su sustento, y la razón de su existencia, creando su tradición, de entre los miedos de un demonio eterno, en las noches de relámpagos y truenos al final de un verano.

Terminado el espectáculo, bajamos andando hasta en el que nos esperaba el chófer de Margarita, para conducirnos hasta el pueblo,  sin decirnos ni una sola palabra…el chato, iba recogiendo las prendas de ropa sueltas en el camino, para quemarlas al día siguiente a las puertas de la Cueva del Diablo, según me comentó una pobre mujer con un rosario en la mano, y de lo que ya nos había hablado el Amable desdentado el día anterior.


Ya en la posada, Margarita me invitó a acompañarla a su habitación, lo hice, en silencio, y me indicó que la esperara un instante…apareció al poco, y en las manos, traía dos pequeños vasos con el líquido resultante de la mezcla de la arcilla y el agua, invitándome a tomar uno…la miré en silencio, estaba radiante, espectacularmente atractiva, irresistiblemente embrujadora de mirada serena y sensual, provocativa como nunca…


Era como una atracción envenenada, como un amor platónico mortalmente irresistible sin comprender su naturaleza, e irremediablemente absorbido aún a sabiendas de que su consecuencia, era el fin que una cicuta mortal daba a un alma que se empeñaba sin remedio en alimentar su ilusión desde el lado más absurdo del romanticismo estéril…me levanté de mi asiento, cogí mis cosas, me di la vuelta y salí de allí sin decir ni una sola palabra.

Me llegue a la posada, y pedí a Amable que me llevara a mi domicilio, que le pagaría el doble de lo que le había prometido Margarita, y aunque en un principio se resistió, la visión alentadora de mi Astra-400 del nueve largo, le acabó de conformar, y partimos de allí aquella misma noche…

De camino a mi retiro, que era como regresar de nuevo a la prisión de mi alma, rememoré la segunda jornada de Segismundo en la obra de Calderón de la Barca, en aquel famoso soliloquio de “La vida es sueño”, creyéndome un tirano que hubiera quizás, intentado violentar la naturaleza de Margarita, tirando por la ventana la razón de su propia forma de ser, para acabar preguntándome ¿qué es la vida?...la respuesta vino a dármela el mismo verso en cuestión, la vida es sueño, y los sueños…

Ya tarde en la madrugada, en mi casa, dejé mi Astra-400 encima de la mesilla al lado de un jarrón florero adornado con un girasol y unas margaritas, me quité la chaqueta  y me observé de cuerpo entero en el espejo de la habitación, y tuve la amarga tentación de recordar la consecuencia fatal del desenlace de Mariano José, Fígaro, un amigo del alma de mi abuelo, en una lúgubre noche de la memoria, ante el pálido contorno del color de un espejo, y el sordo centelleo de un arma de perrillo colocada por el destino en su sien, ante la triste mirada de un ramo de camelias y violetas que vestían la figura de un recuerdo, a la luz de unas bujías que alumbraban la desesperación, y la angustia de un sentimiento fatal…pensé intentando aliviarme que en la vida, la dicha y la desdicha caminan siempre juntas de la mano, y el capricho del destino o la suerte de una decisión, nos coloca a veces al lado de una o de la otra, pero siempre tan cerca de ambas, que resulta difícil soportar en la alegría y la plenitud, la melancólica sombra de la tristeza.

Al día siguiente, por la noche, quedé en cenar con mi compadre Matías, y unas intensas friegas de razón y misericordia, al calor amigo de la compañía de un tal escocés vidrioso y charlatán, que dejamos vacío de argumentos después de cenar sin demasiado apetito medio costillar de cordero, me devolvieron a la cordura, o eso pensaba yo…me compadecía de esas pobres gentes a las que decían poseídas, y que no sufrían más que una patología médica, seguramente una especie de psicosis que trastornaba su personalidad con evidentes síntomas de histeria.

Al día siguiente, el maldito escocés de la noche me había aliviado el alma, aunque me había dejado el recuerdo de una migraña terrible, y el peso en el hombro de la mano amiga de Matías, me había rescatado de una tragedia peor que el naufragio de La Medusa, donde unos sentimientos hacinados en una balsa, peleaban y morían sin remedio en el mar del desengaño.






Pasó el tiempo, y me dediqué a escribir libros sobre el Carlismo, su ideal, y su consecuencia, y un día, leí la triste noticia en un periódico de tirada nacional de una prensa sensacionalista, dedicado a sucesos con finales de conmoción social conocido como “El Caso” en aquel llamado, valga la redundancia, “Caso de la mano cortada”, en el que Margarita y su marido, habían sido acusados de seccionar la mano de una hija suya fallecida de una enfermedad…hablaba de ella sobre magia negra africana, rituales extraños, actividades esotéricas ocultistas, experimentos inicuos, espionaje internacional, acusaciones de espía doble,  hechos paranormales..en fin, sentí una profunda rabia e hice pedazos el maldito periódico en un ataque de furia.


Años más tarde, en la parte más antigua del  cementerio de Nuestra Señora de los Llanos de Albacete, encontré su nicho, sin lápida, y coloqué en su memoria una rosa negra en un tarro con agua tintada levemente de rojo sanguíneo, al pincharme por una traidora espina del tallo, y recordé el color purpúreo del vaso que me ofreció margarita una vez,  y me alejé del sacramental en el silencio de la tarde, con el corazón dividido entre la angustia del recuerdo, y la desazón de la condena en mi vida sobre la filosofía del eterno retorno del que hablaba Nietzsche, para terminar una historia, y volverla de nuevo a empezar…Pensé que el caminar de una vida marcada por el recuerdo de la desilusión de un desengaño, llena de cicatrices la piel del alma, y de noches desveladas las remembranzas del ayer…desde el porche de mi casa, observando a lo lejos un campo de girasoles, con una margarita en la mano, escucho el aislado sonido de una canción, una vida, un amor, con el amargo sabor del recuerdo, de un desencuentro en la Balma.



Aingeru Daóiz Velarde.-

domingo, 20 de enero de 2019

¿QUIÉN ALIMENTA AL POYUELO DEL CUCO?


¿QUIÉN ALIMENTA AL POYUELO DEL CUCO?

Estimados lectores, en esta ocasión, me limito aquí a exponer un artículo de César Vidal, de todos conocido, y a introducir en el mismo algunos matices que actualizan lo que en el mismo viene a expresar de forma tan clara y rotunda, como lo hace el autor, pero, al final de su artículo, y como colofón al mismo…que cada cual, piense en la circunstancia, y lo que es más importante, en la Solución… ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES PRIMERO.



CUANDO EL CUCO, SE APODERA DEL NIDO. (César Vidal)
De todos es conocido que los cucos son aves parasitarias. Dejan su huevo en un nido ajeno y así otros se encargan de criarlo. En el caso de la Península Ibérica, los cucos llegan desde África donde han pasado el invierno. 
Ya en el mes de mayo, la hembra del cuco pone sus huevos mientras vigila cómo las otras especies construyen sus nidos. En esta época se las suele ver, a pesar de lo timoratas que son, observando encaramadas a alturas como las de los postes o las piedras grandes. Una vez que las otras aves han realizado la puesta de huevos, la hembra del cuco espera a que el que los incuba se ausente. Entonces, cae sobre el nido ajeno, y tras comerse o arrojar fuera algunos huevos,   pone uno suyo. Cuando el adulto de la otra especie regresa, no percibe lo sucedido y así continua empollando el huevo del cuco. Gracias a este ingenioso a la par que inquietante sistema, la hembra del cuco coloca en torno a una docena de huevos propios en diferentes nidos siempre ajenos. La acción del cuco puede parecer cómica – en inglés, por ejemplo, se designa con ese nombre al que en España se denomina cornudo – pero resulta inquietante cuando se traslada a posibles paralelos en el terreno de los seres humanos y, más concretamente, en el de los gastos previstos en el presupuesto. Permitásenos que demos algunos ejemplos.
Esta primavera pasada, la Comunidad de Madrid publicó un listado de 64 páginas donde se detallaban los nombres de las personas que recibirían ayudas públicas para alquileres. De manera bien llamativa, apenas aparecían apellidos españoles en el listado. Así, por ejemplo, entre los diez primeros sólo había dos – aunque podían no pertenecer a españoles - pero ya entre los diez segundos no había uno solo. Entre los diez terceros, aparecía sólo una persona con apellidos españoles y otra con apellidos rumanos. Del 31 al 40 sólo aparecía otra persona con nombre español. Esta más que llamativa desproporción - que continuaba a lo largo de las 64 páginas del informe - resultaba total y desproporcionadamente favorable a personas de apellidos árabes. De hecho, en torno al 90 por ciento de los receptores de ayudas públicas para los alquileres eran musulmanes. Las ayudas, en ocasiones, superaban los dos mil euros, pero, en términos generales, las más numerosas se encontraban en cifras situadas por encima de los 1.500 euros. De manera bien significativa, los apellidos hispanos, a pesar de ser muy pocos, en bastantes casos se encontraban entre los que recibían ayudas menores. En su momento, VOX publicó en su página de Facebook este documento donde se establecía sin sombra de duda que la Comunidad de Madrid concedía la aplastante mayoría de las ayudas de alquiler no a madrileños o incluso a españoles sino a musulmanes seguidos a bastante distancia por otros inmigrantes. El resultado fue que Facebook bloqueó durante el puente de Todos los Santos la página de VOX y advirtió a sus administradores de su cierre definitivo si no retiraban el post. La realidad, sin embargo, era que el documento había sido difundido por la propia Comunidad de Madrid a través de un enlace. Por mucho que se deseara silenciar, lo cierto es que la gente venida de África, como los cucos, habían expulsado de las ayudas para el nido familiar a la gente de la tierra.

Lamentablemente, el caso de la CCAA de Madrid no es un caso aislado. Así, una ONG musulmana, a través de una página en Facebook titulada “Restituir la Santidad en el Al-Andalus” realizó hace unos meses un llamamiento a los musulmanes de todo el mundo para que se establecieran en ciudades concretas de España. Así en la página de Facebook podía leerse: “Medio millón de musulmanes se ha acomodado en Catalunya.




En Barcelona, específicamente, las medidas municipales promueven la incorporación de la comunidad musulmana en la sociedad barcelonesa”. El texto señalaba también: “Vestir hijab, orar en la mezquita, contar con menús halal, son parte del día a día de Barcelona. Por eso les recomendamos establecerse en Barcelona”. Finalmente, concluía: “Convenientemente la municipalidad está trabajando para habilitar 31.000 viviendas desocupadas para ponerlas en alquiler social. Hermanos, regresen a Al Andalus nosotros estamos pendiente de todo y los ayudaremos con cualquier duda que tengan”. En las citadas páginas, también se daban consejos sobre cómo conseguir el visado y permisos de trabajo en España. Igualmente, se hacía referencia al derecho histórico de la nacionalidad, y se afirmaba textualmente: “nuestros hermanos, expulsados, podrán volver a España en su derecho histórico”. También se añadía: “Nos hemos establecido en nuestro país, a trabajar a favor de nuestros hermanos, para que ellos también, al igual que nosotros, puedan reclamar su derecho de retorno”. La página aseguraba igualmente que Al-Ándalus “es el mejor lugar para los musulmanes hoy en día, especialmente para el que quiera un nuevo comienzo y el que aspira a realizarse. Al-Ándalus tiene un patrimonio islámico magnifico. Y así como en el pasado, también hoy en día es un símbolo de convivencia, tolerancia y armonía”. La organización islámica sostenía además que España es suya afirmando: “nuestros antepasados nacieron aquí y nuestros hijos nacerán aquí, este es nuestro país de igual manera como es vuestro. Por eso pedimos la cooperación de las autoridades municipales”. Una vez más con la ayuda de instancias oficiales, las “aves” naturales se veían desplazadas de sus nidos por los cucos venidos de África. Empero no se trata únicamente del tema de la vivienda.




Algunos datos añadidos pueden ampliar nuestro panorama. Por ejemplo, según varios estudios, en Cataluña, la comunidad islámica procedente de Marruecos vive en el 80% de las ayudas sociales. La cantidad mensual media percibida de fondos públicos es de 600 euros por persona. Siete mil de los perceptores de esa ayuda ni siquiera vivirían en Cataluña sino en Marruecos a donde se les envía el dinero.


Cataluña – triste escenario de unos recientes atentados islamistas - no es una excepción. De hecho, en la Comunidad Valenciana, también con abundante población musulmana, basta con llevar empadronado un año en cualquier municipio de la región para cobrar una paga de 532 euros. Si además se trata de un matrimonio con hijos, la paga percibida se eleva a 775 euros. A esas subvenciones se pueden sumar otras relacionadas con el alquiler de 250 euros mensuales.






La situación no es mejor en las Vascongadas. Recientemente, saltó a los medios la noticia de que un integrista islámico condenado a 3 años y medio de prisión cobraba la Renta de Garantía de Ingresos, 625 euros más 250 euros de alquiler de vivienda. Esos 875 euros mensuales los siguió cobrando desde su detención hasta su ingreso en prisión. Por hacer el cuento corto, debe señalarse que, en España, cien mil extranjeros cobran pensión no contributiva. En otras palabras, los españoles les pagan un retiro después de no haber contribuido ni cotizado jamás. Por añadidura, los hijos de extranjeros, aunque se encuentren en situación ilegal, tienen preferencia sobre los españoles a la hora de percibir becas de comedor, plazas en una escuela infantil y, por supuesto, sanidad gratis, una circunstancia que causa la ira más que comprensible de los españoles afectados. Por supuesto, debe hacerse hincapié en que todos los ejemplos referidos tienen que ver con las ayudas oficiales pagadas con el dinero los gobiernos de turno sacan a los españoles de los bolsillos. No incluyen así las recibidas de instancias como Cáritas, el Ejército de salvación, la Misión urbana evangélica y otras semejantes que proporcionan comida, ropa y otros enseres a los extranjeros.



Todos estos hechos ya son de notable gravedad, pero a ellos hay que de añadir dos factores más que resultan ciertamente inquietantes. El primero es que no sólo los extranjeros – y muy especialmente los musulmanes – son preferidos a los españoles sino que, por añadidura, esos privilegios reales han incluido e incluyen a terroristas en España y en otras naciones de la Unión Europea. De nuevo, los datos son sobrecogedores.


Durante el mes de noviembre de 2015, se cometieron sendos atentados terroristas en París (Francia) y Bruselas (Bélgica). Cinco de los terroristas que participaron en los mismos habían estado recibiendo subsidios públicos de diferentes administraciones locales belgas, cuyas cuantías totales habrían sido superiores a los 51.000 euros. Las subvenciones recibidas superarían así el presupuesto aproximado que, según los investigadores, fue necesario para perpetrar los atentados terroristas y que habría ascendido a una cuantía de unos 30.000 euros para el de París y de unos 3.000 euros para el de Bruselas. De hecho, sólo el terrorista islámico Salah Abdeslam habría recibido de las cuentas públicas belgas unos 21.000 euros. 

Para esa fecha, los servicios estatales habían comprobado cómo no menos de 215 terroristas islámicos belgas habían recibido las denominadas Rentas de Integración Social (RIS) mientras estaban combatiendo en las filas del Estado Islámico o el antiguo Frente Al Nusra en Irak y Siria. Por desgracia, España había dejado de ser la única nación europea que pagaba a sus terroristas. La diferencia estaba en que a las franquicias de ETA había sumado a los terroristas islámicos. Así, entre los terroristas islámicos detenidos en España se encontró que el marroquí Saib Lachhab, antiguo combatiente en Siria contra Assad, estaba cobrando al mes 625 euros de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) del Gobierno vasco y 250 euros más como complemento de vivienda. Al menos, ha habido otros cuatro casos similares de terroristas islámicos detenidos en las Vascongadas. Fue el caso de Samir Mahdjoub, un argelino de 44 años arrestado por la Guardia Civil en Bilbao y miembro de ISIS que estaba cobrando 650 euros de RGI vasca y un complemento de 250 euros de ayuda al alquiler; el de Redouan Bensbih, un marroquí de 26 años que murió en Siria en marzo de 2014 combatiendo contra el gobierno de Assad mientras percibía 836 euros mensuales de la Renta de Garantía de Ingresos vasca - en este caso además, como no hubo notificación oficial del fallecimiento el Servicio vasco de Empleo (Lanbide) siguió ingresando el subsidio en su cuenta bancaria después de muerto – el de Ahmed Bourguerba, argelino residente en Bilbao que fue detenido por la policía autónoma vasca en julio de 2015, que cobraba 625 euros más otros 250 euros complementarios para el alquiler de una vivienda y que no dejó de percibir las ayudas mientras estaba en prisión provisional o el de Mehdi Kacem, detenido por la Policía Nacional en San Sebastián y que cobraba 800 euros al mes de la Renta de Garantía de Ingresos.






No es ningún consuelo, ciertamente, pero en el Reino Unido también se han destinado ayudas sociales que han subvencionado al terrorismo islámico que combate en Siria contra Assad y en Irak; en Austria, también los terroristas islámicos han recibido subvenciones públicas; en Alemania, ya en 2014, al menos el veinte por ciento de los 450 terroristas islámicos que habían ido a luchar junto al Estado Islámico en Irak y en Siria contra el gobierno de Assad habían estado cobrando ayudas públicas de diferentes gobiernos; en Dinamarca, ya en 2014, de los 115 daneses que habían viajado a Irak o a Siria para combatir contra Assad, al menos 28 habían recibido ayudas públicas antes del viaje o, incluso, las habían seguido cobrando durante su estancia en estos países y en Suecia, uno de los países con mayor número de terroristas islámicos por habitante, algunos ayuntamientos han ofrecido la entrega de casa y prestaciones sociales a aquellos terroristas que dejen las filas del Estado islámico en Siria, Irak o el Sahel africano y regresen a Suecia.
Ciertamente, es doloroso decirlo, pero no sólo el hecho de ser musulmán de origen extranjero sitúa a una persona por delante de los españoles de a pie a la hora de percibir ayudas públicas sino que incluso esas ayudas públicas han ido a parar en no pocos casos a terroristas que pretendían destruir a la sociedad que los subvencionaba.





El segundo factor al que debemos referirnos obligadamente para contar con un panorama más amplio es el demográfico. Para que una cultura se mantenga por más de 25 años debe tener una tasa de fertilidad de 2.1 hijos por familia. Ninguna cultura ha revertido ese proceso por debajo del 1.9 y con 1.3 es imposible la reversión. De hecho, tarde o temprano, con esas cifras, esa cultura está condenada a extinguirse. Actualmente, la tasa de fertilidad es de 1.8 en Francia, de 1.6 en Gran Bretaña, de 1.3 en Grecia, Alemania e Italia y de 1.1 en España. 

La media de la UE es de 1.38, es decir, todo indica que no puede ser revertida y que está encaminada a desaparecer. Ese fenómeno está llamado a producirse de manera acelerada en las próximas décadas a través de la inmigración islámica, una inmigración subvencionada e incluso estimulada por la acción de las instituciones. En Francia, la media de fertilidad de una familia musulmana es de 8.1 y el 30 por ciento de los jóvenes de menos de 20 años son musulmanes. En 30 años, posiblemente menos, Francia puede ser una nación musulmana. En Holanda, el 50 por ciento de los recién nacidos son musulmanes. En menos de 15 años, la mitad de su población será musulmana. En Bélgica, el 50 por cien de los recién nacidos es musulmán. 

Para 2030, aún sin la entrada de Turquía en la UE, el número de musulmanes en Europa puede acercarse a los cien millones. De hecho, la población islámica de la UE está creciendo en más de un uno por ciento por década. Por añadidura, los musulmanes son la población más joven de Europa con una edad media de 32 años, frente a los cuarenta de la UE. En el caso de España, el número de musulmanes censados supera los dos millones, la mitad de ellos en Cataluña. De ellos, unos ochocientos mil tienen ya pasaporte español. De entre toda la población inmigrante, los más fecundos son los de Nigeria (19%), Marruecos (18%) y China y Argelia (16%). Por añadidura, todos los hijos de marroquíes nacidos en España pasan automáticamente a ser españoles, porque Marruecos no les reconoce la nacionalidad. En paralelo, los españoles tienen un crecimiento demográfico negativo en el que ha incidido no poco la pérdida de varios millones de vidas gracias a fenómenos como el aborto, la ideología de género y la desintegración de la familia. Europa, la Europa de las libertades y las conquistas sociales que conocemos, puede desaparecer y lo hará gracias a una masiva inmigración islámica que además es alentada por las medidas tomadas desde la cumbre.

Por supuesto, no hace falta decir que los autores de este artículo sostienen sin la menor sombra de duda que los extranjeros que llegan a un país deben ser tratados con decencia y dignidad y que resulta absolutamente intolerable que por el hecho de ser extranjeros sean objeto de malos tratos o de conductas donde se lesione su dignidad. De manera semejante, es más que deseable que el mecanismo de inmigración funcione adecuadamente para bien tanto de los inmigrantes como de la nación que los acoge. Sin embargo, esos principios son una cosa y la situación que sufre España desde principios de este siglo es otra muy diferente. Los sucesivos gobiernos de todo signo, regionales y centrales, no han actuado en favor del bien común y de los intereses nacionales sino que, por el contrario, se han sometido a los dictados de lo políticamente correcto permitiendo que se creara una situación intolerable y con consecuencias futuras que se dibujan como pavorosas. Esa situación además ha venido impulsada por distintos colectivos que han visto en ese panorama una vía de promoción personal. Los frutos de semejante actitud no pueden resultar más evidentes.

Los españoles no tienen asegurada su pensión a pesar de haber contribuido durante décadas, pero decenas de miles de extranjeros la perciben sin haber cotizado un solo día.

Los españoles no tienen asegurado que sus hijos recibirán beca de comedor, pero los hijos de los extranjeros la reciben de manera mayoritaria.
Los españoles no tienen la menor seguridad de recibir una atención sanitaria digna a pesar de pagarla, pero centenares de miles de extranjeros pasan las fronteras para recibirla de manera gratuita lo mismo si entran en Ceuta y Melilla que si vienen del otro lado del mar.


Los españoles no consiguen acceder a una vivienda digna acosados por los bancos, pero las ayudas de vivienda van a parar de manera aplastantemente mayoritaria a extranjeros que no pocas veces son ilegales.

Los españoles no paran de pagar unos impuestos injustos y desorbitados para no percibir apenas servicios, pero los extranjeros perciben esos servicios sin haber contribuido muchas veces al más mínimo mantenimiento.

Dentro de esos millones de extranjeros, destacan de manera especial los musulmanes que albergan en su seno organizaciones terroristas – no puede decirse de ningún otro colectivo cosa parecida – y que, en un porcentaje considerable, aspira a la aplicación en España de la shariah, un corpus jurídico que incluye, entre otras normas, las penas físicas por robo, la poligamia, el matrimonio con niñas – el propio profeta Mahoma se casó con una consumando el matrimonio – la consideración de que el testimonio de la mujer vale la mitad que el de un hombre o la reducción de su parte de la herencia a la mitad de la que corresponde a un varón. Llegar a esa situación es mucho más fácil a corto plazo de lo que pueda parecer a primera vista. Nuestras autoridades nacionales, autonómicas y municipales pueden haber olvidado a la familia y burlarse incluso del crecimiento demográfico, pero favorecen con sus medidas, no pocas veces costosas, el incremento del asentamiento de poblaciones musulmanas en España mediante la subvención de su vivienda, de su forma de vida o de su crecimiento familiar sin que ni siquiera los atentados terroristas hayan revertido lo más mínimo semejante rumbo. Puede que algunos consideren que semejante circunstancia es deseable y que nuestro enfoque es alarmista. En realidad, nos hemos limitado a mencionar algunos botones de muestra relacionados con las maneras en que los habitantes del nido de la milenaria piel de toro están labrando el camino para ser expulsados, como si fueran aves ingenuas engañadas por los cucos, de su hábitat natural, un hábitat que será ocupado por el islam.


EL NEGOCIO DE LOS CUCOS

Hasta aquí, el artículo de César Vidal, pero me permito añadir un poco más…
En el verano de 2018, en un claro intento de que pasara desapercibido, se han publicado los listados de aceptados para la percepción de las ayudas al alquiler de la Comunidad de Madrid. Los perceptores de estas ayudas recibirán el 40% del coste de sus alquileres hasta un máximo anual de 2.400 euros. Un total de 17 millones de euros serán repartidos a través de esta partida presupuestaria.
Los solicitantes de estas prestaciones han sido 21.031 personas, de las que 8.402 eran extranjeros. Es decir, que el 40% de los demandantes no eran españoles. Pese a esos porcentajes, un 47% de los admitidos son extranjeros. Es muy significativo que casi el 20% de los solicitantes extranjeros ha recibido la ayuda, mientras que solamente el 15% de los españoles ha tenido esa suerte.





Además, como ya publicó La Gaceta, la mayoría de no españoles que se han visto beneficiados por estas ayudas procedía de países musulmanes, especialmente de Marruecos. Una comunidad que en algunas regiones, como es el caso de Cataluña, vive en casi un 80% de ayudas sociales, sin aportar vía impuestos a las arcas del Estado que les ofrece gratuitamente, además de esas subvenciones, educación y sanidad de manera gratuita.
Si esa es la situación en Madrid, ¿qué ocurre en Cataluña? Recientemente los medios de comunicación publicaban un informe que hacía referencia a Cataluña en el que señalaba que la cuantía media de las ayudas que reciben los inmigrantes islámicos en Cataluña era de 600 euros al mes, y que 7.000 de los perceptores ni siquiera vivían en España.


Pero también encontramos una situación similar en Valencia, que modificó en 2016 su modelo de ayudas para extranjeros y garantiza una “paga básica”, supuestamente para ayudar a su integración que asciende a 532 euros por cada mayor de edad. Si además tienen hijos a su cargo, esa ayuda aumenta hasta 775 euros, independientemente de que los niños hayan nacido en España. 

Cada vez son más las evidencias de que una buena parte de las ayudas que dan las administraciones públicas españolas acaban en manos de población inmigrante -regularizada o en situación irregular- que disfrutan de ayudas para las que no han cotizado y que se lucran de un estado del bienestar que vive una situación más que dramática ante la falta de cotizantes.
Las pensiones no contributivas concedidas a extranjeros que no han cotizado en España suman mil millones de euros al año y la perciben más de cien mil personas distribuídas por todo el territorio nacional.
Si seguimos con el análisis por comunidades autónomas, en el País Vasco existe una ayuda denominada Renta de Garantía de Ingresos que otorga el Servicio Vasco de Empleo y que concede entre 682 y 1.047 euros a inmigrantes que lleven un mínimo de 3 años empadronados en cualquier municipio de esa comunidad autónoma. Esta ayuda puede completarse con otros 250 euros de ayuda para el alquiler.

También en Andalucía, donde el paro alcanza niveles dramáticos por encima del 30%, existe una Renta de Garantía de Ingresos que recibe el nombre de Ingreso Mínimo de Solidaridad y que oscila entre los 406 y los 655 euros al mes.
Por otro lado se encuentran las ayudas a la natalidad encubierta que todas las comunidades autónomas dan a los inmigrantes que tienen sus hijos en España. Una ayuda que hace años que desapareció para las familias españolas otorga entre 100 y 300 euros al mes por cada hijo de extranjero no comunitario que nace en España. La explicación es la de evitar que caigan en la exclusión social. En España hay casi medio millón de menores de 16 años que reciben estas ayudas.



Otra de las medidas contra la exclusión social y para evitar el fracaso escolar entre los menores inmigrantes es el pago a sus padres de una cantidad de dinero para que permanezcan escolarizados hasta los 16 años. De esta manera, además de la educación gratuita en el sistema público de enseñanza, reciben un complemento por asistencia al colegio. Y ni que decir tiene que la población extranjera acapara las ayudas para libros y comedor escolar que otorgan las comunidades autónomas que oscilan entre los 50 y 100 euros al mes. El 28,7% del total nacional recae en familias que no son españolas y que suponen poco más del 10% del total de la población.


En la mayoría de los casos no son excluyentes y pueden optar a varias de ellas. De esta manera, entre Rentas de Garantía de Ingresos, ayudas escolares, ayudas a la natalidad, becas de libros y comedor…. Los extranjeros en España reciben ayudas que les permiten vivir sin necesidad de trabajar y sin tener que cotizar.




Pero no acaban aquí sus privilegios. Existen convenios del Estado Español con países como Marruecos que permiten que las prestaciones por desempleo se cobren en sus países de origen, sin necesidad de estar apuntados a la demanda activa de empleo, imprescindible para los españoles que necesitan cobrar el paro y que les obliga a no moverse de su municipio de residencia mientras estén en esta situación.




En resumen, 1) La comunidad islámica procedente de Marruecos, residente en Cataluña, vive en un 80 % de ayudas sociales. 2) La cantidad mensual media percibida por estos inmigrantes de los fondos públicos es de 600 euros por persona. 3) Siete mil de los perceptores de esa ayuda ni siquiera viven en España, sino en Marruecos, a donde se les envía el dinero puntualmente. 4) En la comunidad valenciana basta con estar empadronado durante un año en cualquier municipio para percibir una paga de 532 euros. 5) Si además se trata de un matrimonio con hijos, la paga percibida se eleva a 775 euros. 6) Por si fuera poco, también pueden acceder a subvenciones al alquiler de 250 euros mensuales, lo que significa que perciben sin ningún tipo de contraprestación más de mil euros al mes. 7) En la Comunidad de Madrid, el 76 % de las ayudas para el alquiler en el año 2016 fueron destinadas no a españoles, sino a extranjeros, en su mayoría procedentes de países islámicos. Por si fuera poco, esos mismos musulmanes fueron los perceptores de las ayudas más elevadas, cifradas entre los mil y dos mil euros al mes. 8) A lo anterior hay que añadir que en España, en 2016, cien mil extranjeros cobran una pensión no contributiva sin haber cotizado, lo que representa al año mil millones de euros a pagar de la hucha de las pensiones, por lo que el Gobierno tendrá problemas para pagar las pagas extras de 2017 a los jubilados. En otras palabras, los españoles les pagamos un retiro a pesar de que no han contribuido ni han cotizado jamás para disfrutar de él. 9) Además, los hijos de extranjeros, aunque sean irregulares, tienen preferencia sobre los españoles a la hora de percibir becas de comedor, plazas en escuelas infantiles y, por supuesto, sanidad gratuita.

Como vemos, la diferencia de trato entre los españoles y los inmigrantes en situación ilegal es notable. Así, los españoles no tienen asegurado una pensión digna a pesar de haber contribuido durante décadas, pero decenas de miles de extranjeros la perciben sin haber cotizado ni siquiera un solo día. Los españoles no tienen asegurado que sus hijos recibirán beca de comedor, pero los hijos de los extranjeros la reciben de manera mayoritaria. Los españoles no tienen la menor seguridad de recibir una atención sanitaria digna, a pesar de pagarla, pero centenares de miles de extranjeros pasan las fronteras para recibirla de manera gratuita, lo mismo si entran por Ceuta y Melilla que si vienen del otro lado del mar. Los españoles no consiguen acceder a una vivienda digna, acosados por los bancos, pero las ayudas de vivienda van a parar de manera aplastantemente mayoritaria a extranjeros que no pocas veces residen de manera ilegal en España.



No hay derecho a que los inmigrantes extranjeros, sobre todo los de origen musulmán, se aprovechen de las ayudas y beneficios que se les conceden mientras que los españoles con hijos a cargo, en el paro, deban sobrevivir con los 426 euros al mes del programa Prepara, o se vean obligados a emigrar al extranjero en busca de un trabajo que aquí no obtienen.

 La realidad es que semejante panorama no es sino una muestra más de hasta qué punto los gobiernos y los políticos solo miran por sus propios intereses y no por el bien común de los españoles…Por poner un ejemplo, ¿Puede una persona, española,  con una pensión de viudedad, vivir con apenas 700 euros, y mantener a dos hijos que, por la circunstancia que sean han dejado de estudiar, y carecen de pensión alimentaria? La comparación de la ayuda recibida en esta misma circunstancia por una persona inmigrante sin papeles, es abrumadoramente diferente…Y todo esto, a finales de 2018…pero la cosa va en aumento, y nuestros impuestos también, la pregunta es…¿para qué y con qué fin?, Pues para la Conquista silenciosa del Islam en España, favorecida por los mismos que en su día, abandonaron las alas del ejército visigodo de don Rodrigo en Guadalete. LOS ESPAÑOLES PRIMERO.

Pero, ¿Cuál es el Plan de todo esto, y quién se esconde detrás?...La mayoría de las personas cree que el comunismo es una ideología dedicada a defender a los trabajadores y a los pobres. Esto no fue más que un ardid de gran éxito con el que se manipuló a millones de personas.

Oculto tras este artificio, el "comunismo" tiene por objetivo concentrar toda la riqueza y poder en las manos del cártel banquero central (los Rothschild y sus aliados) disfrazándolo de poder estatal.
El cártel banquero central es el monopolio último. Tiene un monopolio casi global sobre el crédito de los gobiernos. Su objetivo es convertir esto en un monopolio sobre absolutamente todo, lo político, lo cultural, lo económico y lo espiritual, es decir, el Gobierno mundial es igual al  monopolio Rothschild, y este a su vez es directamente proporcional al  comunismo.


PODEMOS, está  bajo la sombra maléfica de George Soros y del lobby globalista de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo). En los documentos filtrados por Wikileaks, Pablo Iglesias y los eurodiputados de Podemos aparecen situados en sintonía con George Soros. De hecho, Podemos asume plenamente la agenda mundialista en la eliminación de las fronteras, las puertas abiertas a la inmigración, la postura favorable a la islamización, la desnacionalización de España, la demolición de sus raíces cristianas, la destrucción de la identidad de los españoles, la corrosiva ideología de género. Podemos es puro plan Soros, de ahí, su insistente defensa en pro de la inmigración irregular en España, y sobre todo, de la islámica.




Aingeru Daóiz Velarde.-